SANGRANTE

 
 

Simplemente inadmisible.

 
 

LA MANADA DE CERDOS, EN LIBERTAD

La justicia lo ha vuelto a hacer. ¿El qué? puedes preguntarte, iletrado ciudadano, pues lo que mejor sabe hacer: desconcertar y cabrear. Pero ¿no está para proteger y servir?, no, melón, eso es la policía americana, la justicia de aquí está para inflarte los huevos con decisiones incomprensibles, pero, claro, como sólo te dedicas a freirte las neuronas con las series de la tele y a destrozarte los pulgares con el WhatsApp y no has estudiado derecho, no puedes entender como funciona el alambicado cerebro de un jurista, así que te jodes y apechugas con lo que les salga de los tortelini.

Y si tienes una hija, la atas a la pata de la mesa, así no se irá buscando que la violen.

 

MIEL AMARGA

Alguien buscando en las basura es una de las imágenes más terribles que se puede incorporar a la normalidad en una sociedad como la nuestra.

A esa persona quizá le parece que es un chollo encontrar una lámpara rota, una cinta en VHS de “El hombre y la tierra”, un juego de compases caído en desuso al que le falta una pieza o una botella de vino echado a perder. Claro, que por el camino quizá deba mancharse un poco al apartar restos de comida en descomposición y un par de pañales infantiles. Pero usted y yo no estamos en la indigencia y pasamos a su lado sin mirarlos, forman parte del paisaje urbano como el vendedor de lotería, el cartero y la señal de prohibido aparcar.

Para no pensar, decimos que están locos, que seguro que tienen dinero escondido bajo el colchón o que los pone ahí Podemos para avivar nuestra aburguesada conciencia.

Pero usted y yo sabemos que no es nada de eso, que quien mete las narices en un apestoso contenedor está a un paso de la total desesperación y de ahí al desastre sólo hay un paso.

No podemos hacer como que no los vemos y seguir votando a hijos de meretriz que son los responsables directos de la pobreza y de la miseria moral a la que conduce.