BAH GATELAS

 

En esta rincón he metido un poco de todo, aquello que no merecería una sección aparte, bagatelas, chicken shit, naderías,  en general. Quizá alguna tenga interés.

 
 
 

EN OCASIONES VEO TUMBAS

Hay una cosa que debo confesar antes de nada. No puedo salir a la calle sin mi cámara fotográfica. Llamadlo vicio, compulsión, lo que queráis, pero mientras el resto de transeúntes pasea inadvertidamente, con una mano en cada huevo, servidor, a semejanza de esos espías de comic, va moviendo las pupilas de un lado para otro buscando “la foto”, un detalle que, oculto para el resto de los mortales, a mi menda le habla por señas diciéndole: “aquí, aquí, dispara”, y servidor, perturbado que está, lo percibe, lo enfoca y dispara ante el mudo asombro de los otros peatones que se vuelven hacia el objeto fotografiado pensando sin duda que estoy como una cabra ya que puede ser una lata oxidada, un paso de peatones o las piernas de una señorita, bueno, en este caso lo que puede pensar que soy un sinvergüenza y un viejo verde. Puede tener razón en todo.

El caso es que cuando voy al cementerio a rendir el tradicional homenaje de Todos los Santos alrededor del uno de noviembre, también me llevo la cámara y no puedo resistir la tentación de fotografiar algunas tumbas, sobre todo aquellas que me dicen “aquí, aquí” (espero que no sean sus inquilinos los que me hablan”.  Esta manía mía no es muy bien entendida por el resto de visitantes, y aunque nunca me han dicho nada directamente, a veces veo en sus miradas un callado reproche, como diciéndome: “un poco de respeto, caballero” (quiero pensar que es “caballero”, y no “gilipollas”), pero no creo que sea una falta de respeto fotografiar el ornamento de una tumba, si no haber amargado la vida al difunto cuando vivía. Al margen, no creo en ese convencionalismo de que lo que depositas en el cementerio sea tu ser querido, es sólo materia, un cascarón inerte desprovisto de humanidad y, a mi juicio, con todo mi respeto para quien no piensa como yo, tiene algo de sacrílego o de idólatra rendir ese culto.

En el caso de familia muy cercana a mí, no hay tumbas que visitar. De acuerdo con el resto de dolientes, decidimos dejar sus cenizas en la naturaleza sin ensuciar ni molestar. Esos terrones negros y duros sólo eran carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, elementos esenciales de química orgánica que un día formaron unas moléculas mucho menos abstractas, seres queridos amables y bondadosos que hicieron posible mi existencia y con los que compartí momentos dulces y dolorosos. Pero eso queda en mi mente, no tras frio mármol.

Un cementerio es un extraño lugar que semeja una ciudad, una ciudad muy rara, eso sí ya que sólo hay edificios, nada de niños en bici, coches o perros meando en las esquianas. Nada más que edificios, manzanas de casas de varias plantas emulando a las torres de viviendas, parcelitas de dos por uno asimilables a pequeñas viviendas, tumbas algo mayores que pueden asociarse a chaletitos, o mausoleos que recuerdan vagamente a los casoplones, y es que es tan humano y tan viejo como la civilización egipcia trasladar más allá de la laguna Estigia las miserias y grandezas de lo que conocimos en vida.

Pero como decía, esa extraña ciudad me transmite paz, una paz alegre en un día soleado, y una paz más pesarosa en un día sin sol, pero siempre paz. Tiene la virtud de hacerme ver la vida con perspectiva y de recordarme, sin  asomo de tristeza, lo que le decía aquél esclavo al Cesar “eres mortal”.

 

 

ERROR FATAL

    A riesgo de ser osado voy a exponer una teoria: a Martin Luter King se lo cargaron los propios negros norteamericanos porque en su enrevesado idioma, con su confusa pronunciación, "I had a dream" ( he tenido un sueño) suena peligrosamente parecido a "I had a drink" (he tomado un trago), y lo último que necesitaban sus hermanos y hermanas en ese momento histórico era un representante borracho.
    Y si me equivoco, la culpa es del inglés.
 
 
 

    EL INGLÉS Y LAS INGLES

 

           Ya manifesté hace algún tiempo mi renuncia a aprender inglés. La tontería se me puso en la cabeza hacia los veinte años, y tomé la decisión de aprenderlo tras un infructuoso intento de ligar con una inglesa en Mallorca. Los que afirman que el lenguaje del sexo es internacional suelen ser españoles con la incapacidad innata que nos caracteriza para aprender otras lenguas así como para manejarlas dentro de nuestras bocas.

         El inglés tiene sus orígenes en primitivos pueblos anglosajones que se tapaban con pieles y rendían culto al sol y a los objetos con forma de pepino y consideraban tocados por los dioses a los individuos con dislexia. De ahí su enrevesada lengua.

         Además dicho idioma es el responsable de la asimetría económica entre los países angloparlantes y el nuestro, debido a que el tiempo que nosotros dedicamos a aprender su jerga, ellos lo dedican a prosperar económicamente ya que ellos lo hablan de serie.

         Lo dicho: el inglés solo merece la pena ser aprendido para alegrar las ingles.

 
 
 

¡O NO!, KOLAGAYO. UN ESTUDIO BREVE Y POCO RIGUROSO DE LAS PAREJAS DE LOS ARTISTAS

No, no hay errores ortográficos en el título, se trata de un juego de palabras con los nombres de Yoko Ono y Gala al mismo tiempo que una frase no exenta de significado, ya que nada puede definir mejor a la mujer de un artista que "cola de gallo", ya que hace alusión al apéndice emplumado de alguién con el ego disparado, y que sirve para darle notoriedad y, por qué no, hacerle algo de sombra.

Porque el artista, es básicamente un ser inmaduro que busca crear belleza en la grisura y en la fealdad, y que mejores ocasión que emparejarse con un cayo malayo y ver que pueden hacer.

El artista, por mucho que lo sea, nunca podrá poner belleza en semejantes especímenes con los que se aparea, y ellas entran en su vida como un sargento chusquero dispuesto a organizar su caos, su nula visión de los negocios, darle el sexo que puede dar un boniato y heredar sus fortunas porque se las arreglan para vivir más que ellos.

Es un problema irresoluble: arte y sentido común nunca van juntos.

 

EPISTOLA

    Quién iba a sospechar que con el advenimiento de la informática, y con él, el de internet, el viejo género epistolar renacería con tanta fuerza. Cuando ya casi habíamos renunciado a comunicarnos con nuestros semejantes mediante el engorroso procedimiento de coger la pluma de ganso, el tintero, el papel secante y el pergamino -hay quien empleaba otros métodos más modernos-, comprar una estampilla filatélica de adecuada tasa en la estafeta de correos, rellenar unas lineas con cuidada caligrafía, y meter todo eso en un buzón para que Correos te lo perdiera, bueno, pues como decía, cuando casi habíamos renunciado a ello, viene internet y sus correos electrónicos E-mail, y todos descubrimos de pronto la cantidad de cosas que tenemos que comunicar a quien nos rodea. Todo esto está muy bién, nada que objetar... salvo lo referente a su denominación. Me niego a llamarlos E-mail, y lo de correo electrónico me resulta demasiado rebuscado. Me gustaba más el simple nombre de "carta", o el más antiguo de "epístola", por lo que me he puesto a jugar con las palabras para ver si encuentro un término más preciso. Lo de carta electrónica queda descartado por la misma razón que correo electrónico, existen otras posibilidades como "ordenorreo", que ignoraré al mismo tiempo que la escribo, "cartaputadora", que suena fatál, "correotrónico", "electrocarta", o la que más me mola: E-pistola, bonito sincretismo anglo-spanish que define perfectamente lo que son a veces nuestras comunicaciones, un arma mortífera, cuando no soporifera. Si mi idea calara, podríamos decirnos por ejemplo: "te mando una E-pistola con tál o cuál comunicacion-munición para que la reenvies o te suicides directamente", o "he recibido tu E-pistola y me ha encantado volarle las pelotas a fulano con ella", en fín se abre todo un mundo ante nuestros ojos con esta posibilidad, pero como pasa con tantas cosas referidas a la ciencia y la tecnología, su empleo puede servir para intenciones contrapuestas, así que usadla con moderación.