OPINIÓN

A ESTAS ALTURAS YA SÉ QUE NO VOY A CAMBIAR EL MUNDO, ASÍ QUE ME VOY A LIMITAR A DAR POR EL CULO A LOS PUERCOS HASTA QUE ME LLEVE LA PARCA.

... A LO MEJOR LES GUSTA

 

LOS HADOS Y LOS DADOS

 

Creo haber leído alguna vez que la fortuna era una furcia de carácter lábil que te otorga sus favores a su capricho cobrándote un alto precio por ellos.

No me gustan las furcias ni la suerte porque las primeras te detestan y la última, enmascarada semánticamente, esconde una personalidad ambivalente pudiendo reservarte el cielo o el infierno a partes iguales.

Rechazo sistemáticamente todo juego de azar, ya sea de mesa, electrónico, privado o público, ya sean dados, cartas, quinielas, bonolotos o loterías, apuestas, ruletas de casino o de las rusas (sobre todo evito éstas).

Y es que he llegado a un acuerdo con mis hados: yo no tiento a la suerte en los juegos de azar, renunciando de ese modo a hacerme rico por ese procedimiento, y el destino no me premia con la otra lotería: la del cáncer de páncreas, por ejemplo.

Ya sé que es un acuerdo unilateral, sin ningún compromiso explícito ni garantía alguna, pero yo que soy poco dado a creer en dioses y otras milongas y siento un gran respeto por el sino, el destino, o el vaya-usted-a-saber, así que cada vez que paso al lado de un bingo, un salón de juego (vaya nombrecito para un tugurio), o de un local de apuestas múltiples, o se aproxima el veintidós de diciembre, miro al cielo y sin dirigirme a nadie en particular, le guiño un ojo como para recordarle nuestro acuerdo.

Alea jacta est.

 

APÓSDATA, Y AFRÁTIDA

 

He querido hacer un bonito juego de palabras con los términos “apóstata” y “data”, como persona que reniega de una religión y datar o situar en el tiempo, contrayéndolas en el chulísimo neologismo de “apósdata” cuyo significado vendría a ser “persona que renuncia a su tiempo”.

Ese soy yo. Es una quimera, no estoy loco aún, pero a fe mía que lo intento de verdad. De momento he renunciado a mantenerme informado de la actualidad (llevo cerca de tres años sin leer prensa, ver la tele o escuchar la radio).

Pero no crean que me libro sin más ni más de estar informado. Para mi desgracia, todo el mundo se empeña en ponerme al día del último escándalo político, del último chorizo detenido, del cataclismo habido en la India o de la última masacre africana. Yo pongo cara de sorprendido y vuelvo al interior de mi cerebro.

Como ya he dicho no se trata de un trastorno que haya de poner en guardia a mi familia, más bien se trata de un soberano hartazgo de sinsabores y desgracias que desgraciadamente no puedo evitar.

El otro juego de palabras viene dado por los vocablos “apátrida” y “frater” siendo el significado del primero “persona sin patria” y el del segundo “hermano” en su origen latino, dando como resultado de “afrátida”, persona sin hermanos en el sentido amplio de la palabra, es decir, semejantes. En resumen, también he renunciado a la humanidad, aunque no a toda, sí a casi toda.

También es una renuncia tonta, ya lo sé, pero es que uno puede hacer como que está cuando se encuentra en presencia de otros seres humanos, pero hallarse mentalmente en la tierra de Oz. Se puede, probadlo.

Y es que desgraciadamente, a estas alturas, uno ya ha conocido el suficiente número de semejantes para darse cuenta de que puede prescindir de interactuar con la mayoría de ellos, es más, que  aunque quisiera, (que no es el caso) no le quedan años de vida suficientes para escuchar tanta chorrada.

Me habéis cogido en un renuncio.

 

HIJOS, OJOS Y HOJAS

 

Tengo tres hijos, criados pero no emancipados: el infierno.

Cuando nacen, te entregan un bultito caliente y palpitante, un nuevo ser del que ignoras por completo que cambiará tu vida para siempre. Le entregarás tu libertad, tu descanso, tu tranquilidad y tu dinero, y en justo pago te recompensará con sus balbuceos, sus risas, sus movimientos torpes y todo un surtido de fluidos y escapes sobre toda tu persona, Esos son los buenos tiempos.

Cuando son medio humanos –entre el lenguaje articulado de los tres años y el sincopado de los trece, la vida es medianamente tolerable: aún puedes ejercer tu autoridad como padre y guiarlos en el proceloso mar de una sociedad que juega en tu contra. Son días de juegos en familia, de salidas al campo, de descubrirles el mundo y de sentir su admiración. Disfrútalo, no volverás a vivirlo.

Desde los primeros granos en adelante todo se va al carajo. Los que fueron la niña de tus ojos ya se han convertido en entidades extrañas que si no consumieran megas y dinero a partes iguales, podrían pasar por seres ectoplasmáticos que viven en una realidad paralela a la que tú no tienes acceso.

Sus pilosidades en el cuarto de baño te dice que son adultos, pero la absoluta incapacidad para retirarlas te dice que para rato tienes niños en casa. Tu eres el árbol y ellos las hojas que se desprenderán algún día, … o no. Dependerá de que tipo de familia has creado: perenne o caducifolia.

Yo tengo cara de pino.

 

 

AFECTOS ESPECIALES

Vivimos en una melé, y lo que es peor en una melé globalizada, es decir, no sólo formamos parte indiferenciable de una masa pugnante, sino que dicha masa se parece un huevo a cualquier masa de cualquier país around the world.

Como consecuencia, el ser humano, siempre preocupado por su singularidad, intenta de las más variadas formas de destacar de la grisura. Puede hacerlo cultivando su intelecto y disfrutar en lo más íntimo de su ser de las diferencias obtenidas, o puede hacerlo cosméticamente, con relumbrón y fanfarria.

En el primer caso se luce poco, como mucho puede hacerse merecedor de alguna distinción por su trabajo o investigación, y el resultado será a lo sumo el reconocimiento de un reducido número de intelectuales, artistas o científicos.

En el segundo caso, el individuo puede hacerse destacar por los más primarios procedimientos de engañar a sus semejantes, encaramarse sobre ellos, presentar una imagen física favorecedor y proyectar estereotipos intelectuales y emocionales falsos.

Son personajes con tendencia al histrionismo, a gustos y querencias excéntricos y amantes de lo más nuevo –adoran las nuevas tecnologías, las redes sociales y los medios telemáticos-, comen, se visten, se peinan y se relacionan con los demás de forma desconcertante y exótica, y se pasan por el forro los filtros y frenos necesarios para vivir en una sociedad de la que pretenden ser una referencia.

Les gusta verse como especiales, como lo son sus afectos: afectos especiales, con tanto ruido y humo como falsedad.

 
 

BOCADILLO DE CHORIZOS

 

                Y una vez aterrizado en su vida cotidiana, se impone orientarse: usted es el pan del emparedado de la imagen, que al contrario de lo que suele suceder, se encuentra entre dos chorizos.

                Por encima tenemos a los ibéricos, pata negra del embutido choricil, ladrones de guante blanco, cuello blanco y rostro Portland, con chollo partidario y coche oficial. Sacan tajada de comisiones de obras públicas, de concesiones, de falsas asesorías, de negocios incompatibles con su cargo, de recalificaciones y las más de las veces por el sencillo procedimiento de meter la mano en la caja pública.

                Por debajo de nuestro magro cuerpo de pan integral tenemos al chorizo arrabalero, de mano sucia –no sabe lo que es un guante-, cuello negro –no sabe lo que es el jabón- y dura jeta –no sabe nada de marcas de cemento-. Sólo sabe dar por culo a la gente trabajadora para menguarle su ya menguado patrimonio. No tiene cargo alguno, ni si quiera de conciencia. Roba miserias como mísera es su vida. Es un mierda con pedigree.

                El uno y el otro han nacido para joderte la vida, para hacer de este mundo un lugar asqueroso donde nunca puedas estar seguro ni tranquilo y a los que las autoridades no molestarán salvo para hacer el paripé de que hacen su trabajo de vez en cuando, porque la autoridad misma está moralmente tan corrompida como ellos.

                Bienvenidos al estado de su derecho.

 

DEPRESIÓN POST, PRE E INTRA

 

                Las vacaciones son ante todo una ruptura, normalmente de los nervios, pero hay gente que con pasmosa capacidad para el autoengaño, y así se convence a sí mismo e intenta hacerlo sin éxito con los demás, que ese paréntesis laboral servirá para:  cargar las pilas, para un reseteo, para pasar más tiempo con tus seres queridos, para hacer aquellas cosas que te hacen verdaderamente feliz, para la aventura, para la exploración de tu interior y de unas cuevas en Murcia, y para un montón de mierdas más.

                Lo cierto es que sólo consigues frustrarte porque el mismo proceso del viaje es una tortura gracias a las incertidumbres ante tu ordenador para encontrar y contratar online unos servicios sin muchas garantías de certeza, la lucha contigo mismo y con tus seres queridos para que metan lo justo en sus maletas para que se ajusten a los exigentes dictados de la miserable compañía aérea, los pesados controles aeroportuarios, los tediosos cambios de autobús, avión, autobús de nuevo, metro, taxi, etc , hasta que llegas por fin a tu hotel que no se parece ni por el forro a la foto de Internet, y al que piadosamente llegas tan cansado que sólo deseas tumbarte sobre la cama con edredón nórdico, tan útil en el mes de agosto.

                Tras pasarte el día discutiendo con tus seres queridos gracias a la convivencia forzada durante días y disfrutar del paisaje y paisanaje del lugar de destino y de maravillarte de la prodigiosa imaginación foránea para poner precios tan asombrosos a auténticas mierdas, sin entender por añadidura una puñetera palabra cuando pides explicaciones, derrotado, emprendes el camino de vuelta de forma inversa al mencionado, eso sí, gracias a no sé qué mecanismo mental, afortunadamente se hace más corto.

                Vuelves al trabajo (si tienes la potra de tener uno), no tan deprimido como agradecido porque se haya acabado esa pesadilla de paréntesis y sólo te vuelvan a joder las personas y situaciones conocidas.

                

ES DE LOW COST

    
 

                Abundando en las vacaciones y en todo lo que me irrita de ellas, no puedo pasar por alto las compañías aéreas de “low cost”. No daré nombres, pero me referiré a una de titularidad irlandesa. Ya sé que gracias a compañías como ésta ha sido posible popularizar los vuelos al extranjero para ciudadanos que no podían ni soñar con ellos, pero me pregunto si para hacerlo realidad era necesario que fuera todo tan cutre.

                Los compartimentos para el equipaje de mano son  insuficientes para el número de pasajeros y te obligan a facturarlo en el último momento, gratis, pero impidiéndote acceder a objetos que contabas tener a mano en la cabina.

                El espacio entre asientos es tan miserablemente cicatero que si te sales de la media carpetovetónica de un metro sesenta tienes serios problemas con el viajero de delante.

                La temperatura se elige para que un oso polar o un pingüino se encuentren como en sus respectivos polos.

                El idioma por defecto de lo que sale por megafonía es el inglés tanto para información general del vuelo como para las medidas de seguridad. Eso si, se pasa al español de Salamanca cuando te ofertan sus chuches a precio de gourmet y el rasca y gana.

                Para colmo, se ha establecido la tonta costumbre por parte del comandante de la cosa, de soltar una fanfarria al aterrizar, que es afanosamente aplaudida por el rendido pasaje.

                Tonto como soy no puedo evitar recordar lo que he visto en tantas películas donde personajes fascinantes eran obsequiados con una copa de champán por una despampanante azafata mientras les guiñaba el ojo en lo que podía ser la promesa de un revolcón en zonas habilitadas en el avión para ello. En cambio, esto en lo que viajamos los desprevenidos turistas del siglo veintiuno, es como oí definir tan acertadamente a un pasajero “autobuses con alas”

                Desgraciadamente en éstos no puede uno pulsar el timbre para bajarse.

                      

 

EL LOBO CUIDANDO DE LOS BORREGOS

 

                Me quedé con ganas en el anterior escrito de abordar el binomio libertad-seguridad con más amplitud, así que voy a explayarme un poquito más a gusto.

                El concepto “LIBERTAD” es para todos los ricos y poderosos un serio problema, porque al igual que las riquezas materiales, la libertad es algo de lo que se creen únicos y legítimos poseedores para seguir haciendo lo que les salga de sus santos cojones.

                Por tanto, el poder siempre ha ejercido un férreo control sobre los miserables bienes y libertades permitidos a los ciudadanos. Al igual que un avaro, el puñetero vigía de occidente, ha mirado receloso como crecía nuestra autoestima y dignidad al poseer pequeños bienes y míseras parcelas de libertad. Nunca le ha gustado demasiado vernos autosuficientes, así que ha interferido todo lo que ha podido sembrando el pánico a través de aquellos medios de comunicación, que casualmente son de su propiedad, anunciando la llegada del apocalipsis, no en su versión ecuestre, un poco pasada, sino en las nuevas y más chulas de terrorismo, delincuencia, paro y desgobierno.

                Y una vez expuestas al personal las calamidades que le pueden acaecer si va haciendo uso de su libre albedrío, ponerles el lazo está chupado: en aras de la “SEGURIDAD”, el usuario traga lo que le echen: Leyes como la “ley mordaza”, presencia policial hasta en la sopa, humillantes controles de seguridad y chulería institucional, medidas sorprendentemente aplaudidas por más de un ciudadano y más de dos, hay que joderse.

                Si le apetece usted puede ingerir estos cuentos tanto como le plazca, pero la realidad, es que, como se ha venido demostrando desde el 11-S, el 11-M y otros terribles días sin apellidos, las supuestas medidas de seguridad no han asegurado una mierda, y solo han servido para cernir un poco más la correa a nuestro cuello.

                Y si no me crees, abre los ojos.

 

TURIORRISTAS

 

    Todos los años para estas fechas tengo la inenarrable experiencia de pasar por un control de seguridad aeroportuario. Es imposible parecer inocente. Llevas un montón de objetos potencialmente peligrosos como las llaves, el cinturón, el movil, el reloj, el bolígrafo y los empastes. Y cuando ya te has despojado de todos estos objetos que configuran lo que te hace persona, un pichacorta uniformado al que le mola humillarte, te mira como a ese peligroso turista que sin duda eres y te señala el bote del champú y la crema hidratante y te dice que no puedes entrarlo en la cabina, que te tienes que deshacer de ellos. Tu te quedas con esa cara de gilipollas que se te pone ante una autoridad que te lee la cartilla y farfullando lo tiras a un contenedor "ad hoc" que han colocado a tu lado previendo lo imbécil que eres.

    Eso sí, tu subes al avión mucho más tranquilo sabiendo que nada ha escapado a la entrenada mirada de los guardias de seguridad y que, sin duda, ese contenedor donde has tirado tu excentricidades cosméticas será sellado y desactivado por el especializado cuerpo de la NRBQ (Defensa Nuclear, Radiológica, Biológica y Química) 

 

 

JUBILADOS Y JOROBADOS

    Igual que es importante para tu futuro por qué agujero has de salir cuando naces, no lo es menos por que otro agujero sales cuando te jubilas. Si sales del agujero de una gran empresa con capacidad de reírse de la Administración y de todo cristo, es posible que lo hagas con sesenta y dos o sesenta y tres años, te acojas a un E.R.E., al paro y, body-body, redondees hasta los sesenta y cinco librándote dos o tres años de madrugones, mastuerzos, explotadores y jefes en general.

    Si tienes la desgracia de salir por el agujero de una pequeña empresa, sin capacidad para descojonarse de la Administración, pues te jodes y pencas hasta los sesenta y siete si te descuidas.

    A más, a más, en este país, con una tasa de imbéciles superior a la media europea, vemos a los agraciados con un temprano retiro como seres tocados por la gracia de dios, como unos despabilados que se lo han sabido montar, un ejemplo a seguir, vamos. Deberíamos recordar a estos lumbreras de vez en cuando que el solaz de estos muchachos privilegiados se lo estamos pagando entre todos, y que los que han logrado beneficiarse con este despropósito, lo mejor que pueden hacer es callarse la puñetera boca en lugar de jactarse de lo listos y afortunados que son, ya que en tu caso, premio-novel-de-las-narices, la jubilación te llegará un pelín más tarde si aún sigues vivo, y si aún queda un puto duro para pagarte.

    ¡Hala, y cierra la boca que te va a entrar una mosca!

 

ESÑAPA

    Tengo dos ídolos a los que venero y a los que ofrezco en sacrificio -para mi estómago- en las lunas llenas un chuletón regado con Rivera de Duero: mi contratista de confianza, que me arregló la cocina y el baño cumpliendo fielmente fecha y presupuesto, y mi informático de guardia que siempre me ofrece la opción más razonable al mejor precio. Tendría que añadir mi funcionario de la agencia tributaria que me aconsejó la mejor manera de presentar mi declaración de la renta, pero me lo cambian cada año por obra y gracia de la cita previa.

    El resto: una cuadrilla de desgarramantas, chapuceros, informales, aprovechados, tramposos, objetores de impuestos, y exhibicionistas de la raja de su culo. Personajes que lo más que saben aproximarse a una cita es: "del lunes al viernes entre las nueve de la mañana y las nueve de la noche" y el presupuesto más ajustado es: "entre trescientos cincuenta y quinientos euros". Pluriempleados que redondean su sueldo redondeándote a tí la pared o la puerta que en realidad iban a escuadra. Autónomos con declaraciones trimestrales que son las cuentas del Gran Capitán. Inmigrantes que en su país eran ingenieros agrónomos, barrenderos o pinchadiscos y que saben de oficios lo que tú de nigromancia.

    Pero como imbéciles que somos recurrimos a ellos en una especie de pensamiento mágico, según el cual, ese simpático muchachote que fuma en tu salón y apaga su cigarrillo en el tiesto del ficus, que tiene ese lenguaje tan florido, salpicado de imprecisiones y retruécanos, sin duda nos hará un trabajo magistral cobrándonos una miseria, por supuesto sin IVA.

    Pues nada, cuando tengas que ponerte un by-pass, ya sabes, al cirujano que te enseña la hucha.

 

SOY ARAGONÉS, PERO NO ES PARA TANTO

    No sería un buen aragonés si no diera también un palo a mi tierra. Y es que nadie como nosotros para criticar lo nuestro, o por lo menos para restarle importancia y sobrevalorar cualquier tontada de fuera. Un buen aragonés se parece al español medio, como español medio que es, en echar por tierra lo suyo y minusvalorar los éxitos de sus paisanos en cuanto descuellan un poco. Eso sí, por un mecanismo que desconozco, se nos pone la carne de gallina en cuanto oímos una jota fuera de contexto, es decir, por ejemplo una transmisión desde Alemania donde un cuadro jotero baila o interpreta nuestro sones. Si la oímos aquí nos la pela bastante.

    Esta peculiaridad de nuestro carácter hace posible que otras comunidades se nos coman tranquilamente las migas con jamón, el patrimonio cultural y nuestra propia historia.

    El cachirulo ya sólo lo llevamos en pilares a dios gracias, pero es tan dificil quitárnoslo del cerebro que cuando he buscado imágenes para ilustrar estas líneas, no he encontrado una sola en que no aparezca el arlequín roji-negro.

    Se atribuye a Pio Baroja la frase: "La Jota es el grito de guerra de un pueblo sin civilizar". Ignoro si es de Pio Baroja, pero desde luego no puede estar más desacertada, ya que aunque es posible que seamos un pueblo sin civilizar, dudo mucho que gritáramos en una hipotética guerra cuando no lo hacemos, ni simbólicamente para defender lo nuestro y vivir en paz.

    Una cosa tenemos buena: que a puro de desidia y desinterés, nos ha importado un carajo las iniciativas para oficializar una lengua que históricamente se ha limitado a escasos territorios alto-aragoneses, o a pedir la autodeterminación y menos aún la independencia. Y es que en cuanto ponemos una competencia en manos de nuestros políticos locales, se las arreglan para cagarla.

    Ven, a eso me refería.

 

UNA GALICIA MUY, MUY LEJANA

       He visitado Galicia en un par de ocasiones y he conocido a tres gallegos, aunque no en esa tierra, que han representado una gran influencia en mi vida: Paquito "el rana", que estuvo dedicándose con fruición a joderme el futuro en mis primeros veinte años de vida gobernado el país inspirándose en su entrepierna, un jefe de sección en la G.M., rebotado de la marina mercante, que además de no saber si iba o venía, caminaba buscando equilibrio en un barco inesixtente dese hacía años, el cual gozaba creando la incertidumbre a su alrededor, y por último, nuestro actual presidente, que es la incertidumbre misma, persiguiendo continuamente el hilo de sus procesos mentales que pierde con más rapidez de la que emplea en fabricarlos.

    Sin duda hay gallegos amantes de la claridad y enemigos del liderazgo, pero desgraciadamente aún no han contactado con nosotros.

 

VASCOS, BOSQUES Y BOINAS

    He estado tres veces en el país vasco-euskady-vasconia-vascongadas, una cuando tenía dieciseis años, bañándome en la playa, en Irún, -perdón: Iruña-, otra, con el doble de esa edad en Bilbao, -perdón: Bilbo-, por trabajo, y la tercera el verano pasado (treinta años después), por gusto, fotografiándo la playa de La Concha de San Sebastián, -perdón: -Donostia-  (hay que ver la cantidad de geografía política que hay que manejar cuando sólo eres español de a pie, no nacionalista de ningún terruño "histórico" Como si los demás no tuvieramos historia).

    Pues de las tres veces me sobran dos. Y es que no he podido sacarme de encima la impresión de ser extranjero en mi propio país. No he podido abstraerme de la hostilidad latente en las pintadas que adornan sus calles, en el forzado uso de una lengua árida y en el restallar de una bandera que en muchas ocasiones ha sido baluarte de sus ciudadanos más intolerantes.

    Con las oportunas excepciones, hablamos de una sociedad machista, opulenta y belicosa que, no se por qué, me recuerda un poco al matón del instituto.

    Me gustaría decir que mis mejores amigos son vascos, pero como ya he referido en otro ocasión, mentiría.

 

CATALUNYA Y CATATONIA

    Según la Real Academia, catatonia es un síndrome esquizofrénico caracterizado por rigidez, estupor, y en ocasiones gran excitación.

    Según el diccionario de Google la catatonia es un síndrome neuropsiquiátrico que cursa con negativismo, oposición y estereotipos gestuales.

    Escojan el que más les guste, pero en realdad quería hablar de Cataluña.

    Los catalanes, ese gran pueblo al que tanto apreciamos en Aragón, se dividen entre razonables y nacionalistas. Los razonables opinan que, en manteniendo sus peculiaridades històrico-político-socioeconómico-pantagruélico-culturales, se la pela estar dentro o fuera de España. Los nacionalistas, pues eso, se dieron un golpe en la cabeza y están todo el día dando por el bottom.

    Como aragonés, me toca un poquito los coleonis que anden siempre retorciendo la historia atribuyéndose pasados gloriosos que no les corresponden y adueñándose de patrimonio artístico, aunque sea religioso, que tampoco es suyo. Me soba los gemelos del sur que me discrimine su administración para atenderme como paciente en sus centros sanitarios o para admitirme como funcionario en sus instituciones. Me carga bastante que utilicen su lengua como un arma arrojadiza a la menor ocasión, y además me resulta engolada y empalagosa.

    Iba a decir tengo amigos catalanes que son excelentes personas, pero mentiría: en realidad no tengo amigos.

 

DE LO EFÍMERO Y LO PERENNE

    ¿Qué os pasa valencianos?, ¿Pegais fuego a vuestras pequeñas obras de arte y convertis en ignifugos a vuestros grandes sinvergüenzas?

    He estado un par de veces en Valencia y estoy empezando a pensar que han sido más que suficientes.

 

ANIMALES

       Piel de toro. Así calificamos nuestra península debido al discutible parecido de su contorno con el fruto del desolle de ese animal. ¡Qué simpático epíteto!, ¡qué imagen más sugerente se forma en nuestro cerebro al pensar que si matas a un bóvido y le arrancas la piel y la estiras, puedes formar algo parecido a nuestro suelo patrio!

     ¿Por qué esta fijación nuestra por extraer de la violencia connotaciones cultarales, artísticas o patrióticas?, ¿qué sensibilidad puede extasiarse ante el dolor, el derramamiento de sangre y en definitiva, la muerte de otro ser vivo?, ¿qué país de chalados afirma que tradiciones como excitar, provocar, banderillear, picar y estocar toros son tradiciones respetables e indiscutiblemente protegibles?, ¿quién puede aún defender que acorralar un toro hasta su caida al mar, cubrirle los pitones con fuegos de artificio, derribarlo y torturarlo de la forma que se le ocurra a los descerebrados del lugar, sea un forma de mantener la cultura y tradiciones de un pueblo? Contestaré: la de uno sin civilizar que pretende asimilarse a una Europa moderna, igualitaria, progresista y defensora de los más altos valores.

    Es cierto que la fiesta de los toros ha servido de inspiración a gran número de artistas, y que por ejemplo, Goya, dedicó una colección de pinturas a la tauromaquia, pero también dedicó otra a la irracionalidad y la locura en sus "Caprichos" y plasmó en otro lienzo la sinrazón de la guerra en "Los fusilamientos" del tres de Mayo en Madrid, y a nadie se nos ocurre pensar que la locura o la guerra deben defenderse porque genera arte.

    Del trato que dispensamos a otros bichos y personas, ya hablaré en otra ocasión.

 

 

VINOS, VIANDAS Y VAINAS

      Vale, nos ha entrado la estupidez a todos. No sólo de ser expertos gourmets, conocedores de los más exquisitas esencias culinarias, si no, además ahora, de alquimistas de sartén y cacerola. Cualquier hombre que se precie de no vestir con taparrabos y gruñir como medio de comunicación, debe conocer al menos una docena de denominaciones de origen vitivinícolas, varias docenas de manjares multiculturales, la forma de preparar un pez globo, reconocer las setas comestibles y cómo servir -y pronunciar- "vichyssoise".

    Esta es una sociedad exigente y medio moñas en la que estar al día y saber un poco de todo es un imperativo cuasi legal. La verdad es que el personal, en general, somos cada día más tontos a puro de no conocer más que superficialmente el mundo que nos rodea.

    Hay que ver el daño que ha hecho Google.

 

EL SUEÑO DE TREINTA NOCHES DE VERANO

    Todos los años más o menos para estas fechas, quien tene suerte de disponer de cash o de crédito, puede vivir la fantasía de que dispone de su tiempo y de su persona para viajar donde le plazca. La realidad es que acabará en algún destino más o menos trillado compartiendo su fantasía con otras decenas o centenares de miles de personas que han depositado sus esperanzas, al igual que él, precisamente en esos días.

    Su ilusión de tiempo libre y de individualidad la perderá en la primera fila para repostar, en el primer atasco de tráfico, o en la cola de control de seguridad del aeropuerto.

    Llegará a su playa saturada, a su casa rural donde cristo perdió el gorro, a su parís, london, new york donde hace el mismo puñetero calor que en su ciudad, donde los precios están pensados para rentas mucho más altas, y donde no entienden un carajo de lo que les rodea.

    En las últimas veladas de estío contarán a sus amigos y demás peña lo mucho que disfrutaron, lo fresquitos que estaban y la cultura que han adquirido "conociendo" a otras personas y otros lugares.

    Luego se irán a casa a llorar un rato.

 

WEEKEND INTO HELL

    Servidor tiene alergia al personal. Cuatro tipos a mi alrededor y se me pone la glotis del tamaño de una sandía mediana. Por autoprescripción tengo prohibido entrar en cortesingleses, carrefures, mediamarks -yo no soy borrego- y en ikeascos.

    Conozco familias socialmente correctas que se pasan unos fines de semana chupiguays en ese tipo de establecimientos con aire acondicionado, música acondicionada, vendedores acondicionados y cajeros automáticos para que te acondiciones. Son padres con hijos en edad de tocarte las corcheas y las semifusas que tras tenerlos idiotas unas horas ante la tele, completan el programa educativo con una tarde berreando por los por los pulidos pasillos, corredores y escaleras automáticas de un centro comercial.

    Con tan brillante estrategia, consiguen volver a casa con una camisa para la pequeña, un bobesponja del macdonald para el mayor y una depresión para los papás.

    Y la semana que viene, pues hala, a volver, o a pegarte un tiro. Tu mismo.

 

CAPULLOS

    Desde los albores de su existencia, el hombre se ha visto obligado a poner en juego todo su ingenio para sobrevivir en una naturaleza generosa a veces y hostil casi siempre. Ha entrado en conflicto con otros depredadores por disputarse las presas, entre ellos sus propios congéneres. Ha tenido que competir.

    Pero una cosa es adelantarte al contrario para llevarte un trozo de bisonte a la mesa, y otra estar dando por el culo a every body para sobresalir dos puñeteros centímetros sobre los demás, porque no te engañes, cretino, siempre hay alguien más alto, más fuerte y que llega más lejos que tu. Siempre hay alguien que consigue la chica más rubia, el coche más potente y el infarto más catastrófico. Siempre hay alguien más capullo que tu.

    Pero como la naturaleza no es sabia, estos pimpollos florales tienen vástagos a los que inculcan sus estúpidas frustraciones pretendiendo que de sus músculos o de su cerebro brote la fuerza o el ingenio que, por genética, es imposible que hayan heredado.

    Les enseñarán a gritar a los árbitros, al conductor inseguro, a su anciano progenitor y sus futuros hijos: tus nietos, imbecil

 

MAS SIESTAS Y MENOS FIESTAS

    Uno, que ya peina canas y tiene la desgracia de vivir cuasi pegado a un espacio municipal donde, mira por donde, se celebran todos los saraos del puñetero barrio, está un poquito hasta las narices del personal que está deseando que toquen para bailar y de no pegar ojo la mitad de las noches estivales entre fiestas, ferias, verbenas y carnavales -sin haberlo deseado me ha salido un pareado-.

    Harto de borrachos, petardos, macarras, fulleros, crianças gritonas de padres huevones, harto de peñas, peñistas y peñazos que huelen a choto, harto de bares mugrientos regentados por orientales menudos y guarros o por españoles gordos y sin afeitar, con terrazas aún más mugrientas, llenas de clientes vocingleros que dificilmente superarían un test de inteligencia bovina.

    Si, mi barrio se ha vuelto espeso, lodoso, un barrio embarrado, como ya escribí hace algunas fechas, un lodazal humano que florece con los primeras notas de Paquito el chocolatero. Mastuerzos subvencionados con el pan del subsidio y la ayuda familiar y entretenidos con el circo de orquestas infames escupiendo metralla verbenera  para guripas y patanes. Pan y circo del de siempre.

    Válgame dios o superman.

 

ESTÚPIDAMENTE CORRECTO

  

    El otro día coincidí en mi deambular fotográfico por mi ciudad con una manifestación de ... no se muy bien qué, ya que cuando llegué a casa y lo comenté a mis hijos mileneals, saltaron como fieras a corregirme. Yo creía que era el día del orgullo gay, pero resulta que a lo que asistí fue a una concentración de LGBT, a saber: lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.

    Voy a tener que ponerme al día en léxico-correcto-no homófobo-ni cavernícola. Y eso que me creía moderno, tolerante y chupiguay.

    He educado a mis hijos en los valores de libertad, pluralidad y respeto, pero también de la sencillez y el sentido común, y si resulta que no soy capaz de ponerme al corriente en la proliferación de nuevas siglas ni en el afán taxonómico de los amantes de la puñetera correcta clasificación de cada objeto, sujeto o concepto, pues bueno, pues vale, pues me alegro.

    Me vais a dejar en paz, por favor.

 

CUESTA ABAJO Y SIN BRÚJULA

    Los que hemos sido padres en democracia nos hemos encontrado con la papeleta de tener que educar a nuestros hijos en un país que había modificado la escala de valores, donde conceptos como respeto, disciplina y autoridad habían perdido parcial o totalmente su fuerza y razón de ser.

    Los que hemos sufrido los rigores de una educación religioso-tenebrosa con sumisión a todo lo que oliera a incienso y los temores a la autoridad paterna y seglar con su correspondiente anulación de la propia voluntad, nos hemos encontrado de pronto conque aquí mandan los huevos de los chavales y que si te resistes, te encuentras con una sociedad imbécil, que en un giro de péndulo, ha abolido tu autoridad como padre y ha anulado todas tus prerrogativas como educador.

    En este afán estupido-protrector de los menores hemos conseguido una generación que tutea a sus profesores, ningunea a sus padres y se cisca en cualquier intento de meterles sentido común en la cabeza.

    Una generación llamada a realizar en un próximo futuro una mejor distribución de la riqueza, hombres que llevarán a cabo un desarrollo sostenible de la economía con respeto a los hombres y al medio ambiente y unos hijos que sin lugar a dudas, en base al amor que siempre profesaron a sus mayores, cuidarán de ellos proporcionándoles unas esplendidas condiciones económicas y sociales para que se vayan de este puñetero mundo sin maldecir a su progenie.

    Tengo fe, estudié en un colegio de curas.

 

COACHS Y CARADURAS VARIOS

        Yo ya no entiendo nada. Resulta que en los últimos años está prosperando en nuestro país una figura importada de los iuesei junto con su correspondiente palabrita: los coach -se pronuncia couch-.

    Esta simpática especie, aprovechándose de que cada vez hay más gilipollas en el planeta, se pega a los mismos como una rémora para explicarles como han de vivir, de pensar, de comprar y de relacionarse, y para ello esgrimen conceptos como la empatía, el pensamiento positivo, la autoestima, y medio millar de zarandajas más puestas de moda en las dos últimas décadas, amén de las socorridas chorradas orientales que las entenderá su meretriz madre.

     Todo débil de carácter necesita un coach siempre que pueda pagarlo, y si no, le queda el recurso de comprarse esas estupideces encuadernadas que son los libros de autoayuda, que, teniendo en cuenta que los titula quien los escribe, no me cabe la menor duda de que son de auto-ayuda.

    Venga chicos, a hacernos todos una lobotomía.

 

DESOBEDIENCIA DEBIDA

   

    Hay que ver lo que le gusta al personal decirte lo que tienes que hacer. Nací en plena dictadura, en el cincuenta y cinco y desde mis padres, que con autoridad protectora te enseñaban a ser educado y no escupir a tu primo, el imbécil, desde mi primer maestro que a mis diez tiernos añitos me enseñó el sistema métrico decimal a hostia viva, pasando por cualquier siniestro ensotanado, que te metía el respeto a los diez mandamientos entre pecho y espalda con la administración de un sacramento apócrifo, o la figura de autoridad civil o militar que se les pasara por el arco del triunfo, cualquiera te podía inculcar por vía expeditiva el patriotismo, la disciplina, el deber y la adhesión al régimen.

     La mayoría de edad preconstitucional se otorgaba (con dos cojones) a los veintiún años, y como dio la casualidad que coincidió con el referéndum para la aprobación de la Ley de la Reforma Política, resulta que conseguí mi mayoría de edad civil y mi mayoría de edad política al mismo tiempo. Juré solemnemente que no me iba a someter nunca más a ninguna autoridad civil, militar o religiosa. Y lo conseguí en alguna medida.

     Me libré de la autoridad militar, primero porque se había acabado la dictadura, y segundo porque me fumé la mili gracias a una miopía galopante que resultaba altamente peligrosa para manejar armas de fuego.

     Para librarme de la autoridad eclesiástica no tuve que hacer nada más que ignorarla hasta que hice el paripé de pasar por vicaría para casarme.

     Ignorar la autoridad civil siempre ha sido más complicado. Desde la perentoria necesidad de trabajar, para la cual tenía que someterme a los absurdos dictados, de un cretino, hasta la arrogante exigencia de todo el puñetero código civil y penal, me ha resultado muy difícil sortear tanta normativa y tanto soplagaitas a los que me he pasado por el arco del triunfo siempre que he podido.

     Los sicarios de los tiranos siempre han alegado la "obediencia debida" para justificar sus tropelías y escaquearse de la acción de la justicia, como si no tuvieran el criterio necesario para discernir lo justo de lo inadmisible, ni la valentía precisa para sortear las órdenes recibidas. Yo alego la desobediencia debida para no admitir como borregos todo lo que se nos sigue intentando imponer a pesar de los cuarenta años que llevamos de democracia y a los más de tres millones de años de evolución de nuestro puñetero cerebro.

    Pues eso.

 

TONTOS DE LAS PELOTAS

 

     Ignoro por qué mecanismo mental un hombre adulto se humedece cuando ve a otro puñado de hombres correr para atrapar, arrojar, golpear y meter un objeto esférico u ovoide en un cesto, unos palos, un agujero o una tronera. Solo lo entendería si las que se afanan en tan esteriles tareas fueran mujeres, y es que ver señoras correr, sudar y pelearse, siempre nos ha puesto a los varones.

    Yo, como todos los niños,  he perdido el tiempo con pelotitas de todo tipo con el nada razonable fundamento de que fortalecía mis músculos, mejoraba mis reflejos, aprendía el concepto de equipo y un montón de chorradas más. Pero, bueno, uno crece y ha de aprender a tener criterio y mandar a tomar por saco todas esas estupideces, más cuando quien las practica es un niño pijo que cobra más de lo que tu linaje pasado, presente y futuro lo hará por los siglos de los siglos, ... y gracias a tí, que eres su alimento.

    No soy amigo de prohibir melonadas si  éstas no me afectaran personalmente, pero resulta que los deportes monopolizan los medios audiovisuales en una amplia franja horaria, los hinchas de mi ciuidad acaparan el transporte público cuando juega el desastroso equipo que los representa y tengo que volver andando del trabajo, y ya puedes olvidar hacer vida social si retransmiten cualquier estupidez de esa índole por televisión, aunque para los talibanes del deporte acudir en masa a espectáculos tan lamentables es también hacer vida social.

    Estoy dispuesto a admitir que ser espectador de un evento deportivo puede tener cierta similitud con ver un thriller por lo que tiene de inquietante e impredecible, pero el desenlace es casi siempre frustrante, vamos una mala película.

     Si a pesar detodo lo expuesto, el personal sigue acudiendo tozudamente, domingo a domingo, a estadios, pabellones o pistas, a fustigarse, cabrearse e incluso a infartarse, no me queda otro remedio que pensar que son tontos de las pelotas.

 

QUE SE REINVENTEN ELLOS

         

            Estoy un poco hasta las narices de una neo-expresión acuñada por los neo-liberales, que en su afán desinteresado de dirigir nuestras vidas han acuñado el concepto de “reinventarse”. Para ellos, reinventarse es que tires a la basura toda tu formación y experiencia cuando te despiden de sus reinventadas y cambiantes empresas buscando rendimientos a corto plazo con una plantilla volatil en la que sólo encajas durante seis meses y si te mola un sueldo bangladeshiano.

            Estos pijos que te piden que te reinventes a ver si encajas en su nueva y remodelada empresa haciendo lo que sea por una miseria, no se han reinventado jamás. Son ricos con un pedigree que se pierde en la noche de los tiempos.

            Sus padres, abuelos y tatarabuelos se hicieron ricos traficando con esclavos, explotando a sus trabajadores durante generaciones, especulando en bolsa o con el estraperlo. Sus reinventos, escasos y siempre conservadores solo iban encaminados a acumular patrimonio a costa de empobrecer a otros.

            Reinventate, que ellos ya están más que inventados.

 

VEGETARIANOS, VEGANOS Y VEGASICILIANOS

              Todas criaturas del Señor caben en este mundo, veganos incluidos, pero sin olvidar el undécimo mandamiento: ¡No serás cargante!

         En su afán taxonómico y de destacar en algo, el ser humano se pega la vida etiquetando y etiquetándose.

         En lo nutricional, se ha desplegado todo un surtido de calificativos:  frutívoros, insectívoros, carnívoros, omnívoros, antropófagos, xilófagos, coprófagos, anoréxicos, bulímicos, vegetarianos, ovo-lacteo-vegetarianos, vegetarianos estrictos, y más recientemente veganos. Humildemente yo me considero vegasiciliano.

         Y es que cada uno, en lo alimenticio, como en el sexo, puede elegir la opción con la que se sienta más cómodo, pero no se puede ni debe hacer proselitismo, ni demonizar a los que no te siguen el rollo.

         El ser humano ha desarrollado un volumen craneal de mil cuatrocientos centimetros cúbicos gracias a su alimentación omnívora, sin la cual tendríamos un aparato digestivo hipertrofiado similar al de un rumiante en detrimento del crecimiento del cerebro. En definitiva: somos lo que somos por consumir carne.

         No puedes acusarme de que como cadáveres cuando tú comes brotes de plantas que vienen a ser los corderos lechales del mundo vegetal. No puedes acusarme de que se ejecutan animales para mi supervivencia cuando tú no dudas en tomar un antibiótico que mata bacterias con el mismo fin. No puedes acusarme de necrófago cuando en cada inhalación metes en tus pulmones  y estómago miles de cadáveres de ácaros, no puedes atacar mi conciencia tildándome de asesino de animales cuando posas tu inmaculado culo sobre un sinfín de vida microscópica cuando te sientas en cualquier parte.

         Porque, ¿qué tamaño, naturaliza, o personalidad ha de tener un ser vivo para que tú decidas si merece vivir o no? ¿una ameba, no porque no tiene ojos?, ¿un pollo, sí porque es mono cuando nace?, ¿un insecto, no porque te pica?, ¿una ternera, sí porque parece que te entiende?, ¿una anaconda, no porque puedes ser tú su comida?

         No eres superior a mí por alimentarte con puerros, my friend.

         Yo jamás pensaría lo propio en mi condición de torreznivoro.

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YONQUIS DEL VOLANTE

 

         No tengo coche ni carné de conducir, ni puñetera falta que me hacen. Ya tengo unos genitales con los que estoy agusto.

         He podido prescindir de automóvil durante sesenta y un años, viviendo en una ciudad de tamaño medio, usando mis piernas y el transporte público y he viajado por todo el país y por toda Europa.

         Pero siempre habrá yonquis del volante que afirmarán que “no se puede vivir sin coche”, claro, que tampoco pueden vivir sin televisión, sin móvil, sin microondas y sin lavaplatos. Hay que ver la cantidad de cosas sin las que no podemos vivir.

         Hemos conseguido hacernos esclavos de un montón de chismes, pero, de todas ellas, la más prescindible es el coche.

         Hay excepciones, concretamente cuatro: profesionales (taxistas, comerciales, …), currelas sin transporte público ,discapacitados y funcionarios con coche oficial (asimilable al grupo anterior). El resto, queridos, permitidme que os desvele una realidad incuestionable, no necesitáis el coche para un carajo.

         Sé que muchos de vosotros vais a alegar que no es verdad porque perdéis  tiempo de tocaos los huevos en el sofá, no se puede comprar el periódico porque tenéis que caminar doscientos metros, ni podéis ir a ver la fuente del Jiloca cuando os salga de los gemelos del sur.

         Todo esto es verdad, pero pensad un momento en la porquería que soltáis a la atmosfera, el tiempo perdido en buscar aparcamiento, los cabreos con otros conductores, con peatones, con el taller y con el ayuntamiento, la Guardia Civil y la Dirección General de Tráfico,

         Si todo esto os la suda, pensad en algo que seguro que no: la pasta. Un coche de gama media puede costar unos trece mil euros, divididos para diez años de vida media, supone mil trescientos euros al año. Si añadimos el mantenimiento que incluiría combustible, seguro, aparcamiento, revisiones, mantenimiento, impuesto de circulación, limpieza y multas, añadan tres mil euros más al año. Total: cuatro mil trescientos euros al año, trescientos cincuenta y ocho euros al mes, doce euros al día.

         Por ese dinero voy en taxi donde me salga del níspero, como un marqués.

                Y que se estrese el taxista.

             

SOCARRONERÍA TRADEMARK

                El año pasado para estas fechas, mi hermano Mario me propuso un trabajo no remunerado que consistiría en ilustrar un libro que estaba pergeñando sobre la creatividad, al que yo me apresuré a sugerir el título de “La creatividad y la madre que la parió” cuando como ya digo no era más que una idea esbozada, y es que me pirra empezar la casa por el tejado. La idea era desenmascarar falsos conceptos sobre la creatividad y poner al microscopio a ese pintoresco personaje, el cual, gusta autodenominarse “creativo”.

                Como no sé decir que no a trabajar por la filo, acepté inmediatamente, si bien he de reconocer que tenía mis dudas sobre el buen fin del proyecto, no tanto por la asombrosa capacidad de trabajo que tiene mi hermano, sino por mi fidelidad y cumplimiento.

                Y es que los artistas e intelectuales pata negra entre los que me incluyo, somos veleidosos y temperamentales y lo que parece una idea genial durante una borrachera de absenta, puede no serlo tanto durante la resaca con ibuprofeno. Pero el fin era noble, y si algo caracteriza a esta familia mía es su inquebrantable tendencia a perder el tiempo en tareas de nula rentabilidad, eso sí, haciendo un alarde de creatividad  con la inevitable marca de la casa: la socarronería, la ironía o la retranca, como ustedes gusten.

                El libro, contradiciendo mis más oscuros augurios, se terminó y autoeditó en papel bueno y a todo color costándole una pasta a su autor como colofón a los cientos de horas empleadas en tan lucrativo proyecto.

                Pero, como otra de las características que adornan a esta familia mía es la tozudez, cabezonería o persistencia, como gusten, además de una memoria frágil, nos hemos zambullido de nuevo en otro proyecto quizá más ambicioso por lo específico: la publicidad, el cual, dios mediante, verá la luz en a la vuelta del verano,  básicamente por mi culpa, porque el texto ya está muy avanzado. Esta nueva maravilla de reflexión y arte torero se titulará: “Maldita publicidad, ¿quién consume a quién?” y es un ensayo irónico sobre la publicidad  y una denuncia de la manipulación que ejerce la misma sobre los incautos mortales.

                Estamos desbocados, preparaos para lo peor.

 

EN BOCA CERRADA NO ENTRAN HOSTIAS

    Ya es otro día, y de nuevo toca iglesia, fabricante de humo y fuente inagotable de humor y de horror. Queridos hermanos: hoy analizaremos cómo una institución milenaria, hipócrita siempre, criminal -sin castigo- en alguno de sus periodos, corrupta y corruptora ocasionalmente por obra y gracia de algunos de sus miembros -nunca separados de su seno-, se permite opinar sobre lo divino (allá ellos) y sobre lo humano (pobres de nosotros).

   Consejera matrimonial sin conocer las mieles ni las hieles de la convivencia marital -aunque sí de la coyunda de pascuas a ramos-, instigadora de comportamientos éticos para sus parroquianos -manda huevos-, vigilante de virgos -y despojadora de ellos ocasionalmente-, represora de lividos -dominus magister inter hominis-, la iglesia no ha perdido ocasión de meter sotana donde nadie la ha pedido opinión, ha bendecido baterías de artilleria golpistas durante la guerra civil, ha mirado a otro lado durante el holocausto, y ha compartido mesa y palio con dictadores, azote de la homosexualidad cuando es común entre sus miembros, obligados o no por unos dictados absurdos impuestos hace siglos por las mentes enfermas que habitualmente han gobernado la cosa.

    Personalmente, me contraeduqué en un colegio de curas. He visto a un religioso tirar del pupitre a un compañero de una hostia -sin consagrar-, he recibido yo mismo algún que otro sacramento de la misma índole del mismísimo fundador de mi personal Auschwitz, canónigo del Pilar para más señas,  y cuando quise huir, la única inquietud que desperté en mi ensotanado tutor fueron mis hábitos masturbatorios.

    Siempre que he recurrido al onanismo, he visto ante mí su anhelante jeta y todo se ha venido abajo. ¿Sería lo que pretendía?

   

HOMOSEXUALES, HOMOFOBOS Y MEDIOPENSIONISTAS

    Todo homófobo esconde un homosexual reprimido. Es una negación de sus verdaderos instintos. Odian lo que son y proyectan su odio a aquellos cuya homosexualidad es más evidente.
    Colectivos como fuerzas armadas, paramilitares, deportistas, trabajadores manuales, amantes de la automoción o de la maquinaria pesada, todos ellos semillero de homofobia donde lo haya,  tienen en común un sospechoso y exacerbado culto a la fuerza muscular o motorizada, a las duchas compartidas, y a darse palmaditas de camaraderia como signo de que son tan machos que pueden permitirse tocamientos equívocos.

    Algunos hemos sabido de homosexuales que han sufrido un auténtico calvario en el servicio militar siendo humillados por compañeros y superiores, quienes probablemente, se vestían con la ropa interior de sus novias y esposas frente al espejo.

    Muchos hemos asistido a conversaciones de barra de bar donde los machitos de turno hacen mofa del compañero, pariente o vecino homosexual por el simple hecho de que tiene más dignidad que ellos y no lo oculta.

    Todos hemos tenido conocidos personajes que se despelotan con cualquier escusa para exhibir sus depilados y musculados cuerpos haciendo ostentación de pectorales, culo prieto y genitales colgantes (no hay un espectáculo más lamentable desde mi punto de vista, nunca mejor dicho).

      De la iglesia, ya hablaré otro día.

 

FLEXIBILIDAD HORARIA

            No consigo que se me quite la cara de tonto cuando llego treinta minutos antes a mi trabajo y veo como médicos, enfermeros, celadores y maintenance men ya se están pirando (quien no lo haga, ¡premio!: piruleta de menta).

            La cara ya es de gilipuá cuando veo, que a más a más, los médicos entran, sin prisa, treinta minutos tarde.

            Eso si, cuando las listas de espera llegan hasta los medios de comunicación, abrimos consultas y quirófanos por las tardes porque en tan imaginario horario no se puede ver a todos los pacientes.

            Manda webs.

 

EL DESASTRE EN CIFRAS



    En mi profesión (soy enfermero para quien acabe de aterrizar aquí), es muy frecuente encontrarse con un tipo de paciente que ha metido tanto tiempo en hospitales que le podrían convalidar algún curso de medicina, ... o de gramatica parda. No hablo del paciente que desgraciadamente ha sufrido una serie de reveses de salud sin comerlo ni beberlo, sino de aquellos que su vida es un puro desastre porque han hecho siempre lo que les ha dado la real gana, pasándose por el forro escrotal  u ovarial las indicaciones médicas y de enfermería sobre medicación, dieta, hábitos de vida y seguiemiento de su enfermedad. Este segundo tipo de enfermos suele atesorar unos historiales clínicos que estoy empezando a medir en centímetros de grosor para hacerme una somera idea del gasto sanitario que han generado en sus caóticas vidas. Teniendo en cuenta que un sobre de un historial médico repleto puede medir quince centímetros de grosor, y teniendo en cuenta que este tipo de pacientes puede sumar hasta tres y cuatro tomos de historia clínica -pongamos dos tomos de media-, esto nos daría treinta centímetros de grosor de historial médico. Si tenemos en cuenta que en un centímetro caben unos treinta folios, esto nos da un contenido de novecientos documentos incluidos en dicha historia.
    Cada folio suele recoger resultados de analíticas, informes de todo tipo de pruebas complementarias (rayos, escáneres, ecografías, resonancias, gammagrafías, eco dopplers, etc), informes de resultado de diversos tratamientos, informes quirúrgicos, informes de consulta a especialistas, informes de asistencia en urgencias e informes de hospitalización. Si evaluamos económicamente cada uno de dichos documentos, podemos encontrar un gran surtido de costes: desde los treinta y cinco  euros de una analítica ordinaria a los cien euros de una resonancia o un TAC, pasando por los mil euros de un día en una cama hospitalaria o de los mil seiscientos de un día en una unidad de cuidados intensivos, por no hablar de los siete u ocho mil euros de media de una intervención quirúrgica. De tratamiento farmacológico podemos decir por ejemplo que saltibanquis como son estos personajes de los tratamientos antibióticos, han cosenguido hacer sus gérmenes resistentes a casi todo, así que una antibioterapia para esa peña puede costar mil euros y más diarios (verbigratia: zyvoxid: 678 euros/unidad). Se me olvidaba decir que la mayoría de estos pacientes o no han cotizado nunca o lo han hecho de forma irrisoria en relación al gasto que han generado. Haciendo un cálculo pedestre, teniendo en cuenta los costes referidos, podemos otorgar a cada documento, siendo muy conservadores, un valor medio de trescientos euros, y por tanto, a cada centímetro de grosor de una historia clínica puede salir fácilmene por unos nueve mil euros, es decir, un tomo: ciento treinta y cinco mil euros, dos tomos doscientos setenta mil euros, tres tomos cuatrocientos cinco mil euros, y así sucesivamente.
    Todo esto viene a cuento porque para más inri, estos pacientes son especialmente egoistas, insolidarios y acaparadores de recursos y de atención sanitaria, exigiendo constantemente el cumplimiento de sus absurdas peticiones, hablándote de sus derechos y riéndose en tu cara cuando les recuerdas sus obligaciones. Estos troles del género humano se están cargando los recursos sanitarios con la aquiescencia de políticos imbéciles, gestores pusilánimes y médicos complacientes.


   Si eres un ciudadano normal: responsable, respetuoso y considerado y acudes en ayuda de asistencia sanitaria para ser tratado como un borrego, ya sabes lo que tienes que hacer: di que perteneces a una minoría étnica y monta un pollo.
 

ANALISTOS

                Después del éxito de los socialistos y siguiendo su estela, llegan los analistos. Un analista es un tipo que tras pasar o no por la universidad se especializa en una determinada materia, verbigratia: la economía, la política,etc. Donde no llegan sus conocimientos, es decir, a todas partes, llega su capacidad innata de aprovechar las situaciones, reptar por los despachos, satisfacer egos ajenos y un total desinterés por la ética y la veritá. De este modo tan chulo, se dedican a calentar asientos en tertulias mediáticas y en foros de toda índole.

                De analista a asesor hay un paso y mucha pasta modorra de por medio, así que si perseveran puedes verlos en consejos de administración, sedes partidarias, organismos internacionales y en Alfa Centauri preparando su expansión.

                Lo chungo de todo esto es que no dan ni una en un  99,99 por ciento de los casos, pero a nadie le importa un carajo mientras los niveles de audiencia sigan subiendo y los dividendos lluevan como maná desde nuestros bolsillos.

                Si supieran un mojón de economía o política estarían tocándose los gemelos del sur en el caribe y no asistiendo a soporíferas veladas con gente aún más soporífera.

                Yo por mi parte voy a despedir a mis “coachs” que me tienen comiendo la oreja todo el rato.

                Ya hablaré de ellos algún día.

 

ERROR FATAL

    A riesgo de ser osado voy a exponer una teoria: a Martin Luter King se lo cargaron los propios negros norteamericanos porque en su enrevesado idioma, con su confusa pronunciación, "I had a dream" ( he tenido un sueño) suena peligrosamente parecido a "I had a drink" (he tomado un trago), y lo último que necesitaban sus hermanos y hermanas en ese momento histórico era un representante borracho.
    Y si me equivoco, la culpa es del inglés.
 

    EL INGLÉS Y LAS INGLES

 

           Ya manifesté hace algún tiempo mi renuncia a aprender inglés. La tontería se me puso en la cabeza hacia los veinte años, y tomé la decisión de aprenderlo tras un infructuoso intento de ligar con una inglesa en Mallorca. Los que afirman que el lenguaje del sexo es internacional suelen ser españoles con la incapacidad innata que nos caracteriza para aprender otras lenguas así como para manejarlas dentro de nuestras bocas.

         El inglés tiene sus orígenes en primitivos pueblos anglosajones que se tapaban con pieles y rendían culto al sol y a los objetos con forma de pepino y consideraban tocados por los dioses a los individuos con dislexia. De ahí su enrevesada lengua.

         Además dicho idioma es el responsable de la asimetría económica entre los países angloparlantes y el nuestro, debido a que el tiempo que nosotros dedicamos a aprender su jerga, ellos lo dedican a prosperar económicamente ya que ellos lo hablan de serie.

         Lo dicho: el inglés solo merece la pena ser aprendido para alegrar las ingles.

 

CONTRAINTELIGENCIA

    Seré breve: algún melón del Ayuntamiento de Zaragoza ha pensado que ese es un sitio excelente para sentarse a descansar. (Una pista: los contenedores ya estaban al poner el banco).(Una idea: poner los contenederos en el despacho del alcalde).

  

EL SILENCIO DE LOS BORREGOS

    España se ha convertido en una explotación ganadera. Y lo que es peor: a todo el mundo le parece la opción más sensata. El que tiene suerte tiene comida, Hacienda lo trasquila sólo una vez al año, el pastor sólo se la zumba de vez en cuando, y los medios de comunicación le liberan de la desagradable tarea de pensar. Por último, si balas armónicamente y sigue acompañándote la suerte, igual se te reserva para un puesto de privilegio en lugar de sacrificarte tempranamente te permiten vivir unos años más dando lana, montando otras ovejas y al final, no te equivoques, aún servirás para dar cecina.

    Tú pon la tele, ahí te lo explican.

 

HABLEMOS DE ENFERMERÍA

    Hoy, sintiéndolo mucho, tengo que volver a hablar de mi profesión. Soy enfermero como ya he dicho en otras ocasiones, y el motivo de volver a sacar a relucir la enfermería es una experiencia reciente a la que no voy a aludir por ser soporiferamente aburrida, sino a que la misma me ha recordado lo que supone el trabajo de enfermero y sus múltiples conexiones e implicaciones.

    Llegado a este punto, he de aclarar que la fotografía que ilustra este escrito no se ha introducido por error: es que refleja como nada en qué se ha convertido este trabajo. Y es que lamentablemente, por sexo, tradición, cultura, o debilidad de caracter, hemos conseguido que se cree una expectativa de sometimiento al capricho de pacientes, médicos y dirección.

    Quien teoriza sobre las importantísimas e insustituibles funciones de la enfermería, sobre su independencia, su expléndida formación y su papel en una sociedad igualitaria y más humana, no se entera de nada y no ha tenido que sufrir que un paciente te llame "la chica", te presione con exigencias absurdas o te amenace con lo primero que se le ocurre. Lo triste es que muchas compañeras no hacen frente a estos comportamientos ya sea por miedo o por estupidez y que si lo hacen pueda derivar en quejas en a la  dirección o lo que es peor para ésta, en una carta a un medio de comunicación, coco malo para los gestores del centro.

    Quien teoriza, ignora al parecer que nuestras funciones específicas son todo lo ambiguas que les salga de las gónadas a nuestros superiores funcionales y jerárquicos, y enfermería, traga.

   Quien teoriza, también parece ignorar que para las direcciones somos material fungible y no les importa un carajo nuestros problemas profesionales, ya no hablemos de los personales, enfermería sigue tragando.

    Si un enfermero o enfermera sigue soportando la humillación de tratos vejatorios y chulescos por parte de los pacientes, la humillación de actitudes decimonónicas y arrogantes por parte de los médicos, la humillación de desprecio y soberbia por parte de las direcciones, debería preguntarse para qué realizó el tremendo esfuerzo que supone la formación universitaria si al final lo que tiene es un triste empleo de geisha.

    Hala, a pensar.

  

CANTO GREGARIANO

    La socialización del individuo está sobrevalorada. Uno nace sólo y se muere sólo,  y en el ínterin, está también solo. Porque ¿qué supone la comparsa que te acompaña durante dicho periodo?: las más de las veces compromisos que no te apetece asumir con personas que no te apetece ver.

    Ah, y ¡viva Buñuel! (el surrealista, no el pueblo).

 

COGÉRSELA CON PAPEL DE FUMAR

    Soy enfermero y trabajo en una planta de hospitalización y ustedes como clientes que son según la última moda en gestión, han de saber que tienen derecho a insultarme, vilipendiarme, manipularme y humillarme sin la menor consecuencia, y mi menda a callar. Y si no callo, pues nada, ustedes ponen una reclamación, que mis superiores no moveran un dedo por defenderme temerosos de que vaya usted a la prensa a contar lo que les salga del arco del triunfo y se entere every people de como gestionan esos preclaros gestores sus respectivos chiringuitos.

    A disfrutar, que es barra libre.

 

COMPAÑEROS DE FUSTIGAS

            Desde mis más tiernos inicios en el mundo laboral se me ha intentado inculcar que uno ha de integrarse en los equipos de trabajo para ser más operativos y rentables. Y ésto no sólo se lleva a cabo cumpliendo con tus deberes personales, sino respondiendo permanentemente a las necesidades de dicho equipo con el sobreessfuerzo que sea necesario. Según las reglas no escritas, además, siempre en mor de la eficacia,  debes establecer con dicho equipo una relación amigable y chachipiruli.

            Vayamos por partes: ¿quiénes forman parte de dicho equipo? Habitualmente el mando intermedio y varios currelas de distinta categoría laboral. Empezamos mal, ya que el jefe sempiternamente escurre el bulto ante los problemas y “delega” su resolución a sus acólitos, entre los cuales, como ya he dicho suele haber de distintas categorías profesionales, y el acomentimiento de los problemas se sustancia echandose el muerto unos a otros, eso sí, siempre con la sonrisa en los labios y el puñal en la mano tras la espalda.

            Sólo en una sociedad solidaria y responsable sería posible tal entelequia. Desde luego, no en la nuestra.

          Y si sigues predicando la idea, o eres un capullo, o crees que los demás lo són.

 

PATRONES Y PATANES

    Mis hijos están descubriendo el mercado laboral y flipan. Estudian y trabajan a tiempo parcial (tanto lo uno como lo otro) para disponer de algo de cash, y las alternativas laborales para jóvenes como ellos no son muy imaginativas, ... vamos, fundamentalmente de camareros.

    La hostelería en particular es un sector en el que probablemente más leyes laborales se incumplen y donde, gracias a incumplirlas, más se ahorra en salarios. Además cualquiera puede ser empresario de la hostelería, y cuando digo cualquiera, quiero decir cualquiera. Ingresas en tan prestigioso club desde que abres un bar o lo coges en traspaso (¿eh, Chin Lu?), hasta si lo que montas un emporio de cadenas hoteleras. En toda la gama de todos ellos hay un denominador común: los empleados son seres sumisos con horarios flexibles, contratos de apretón de manos (o de testículos) en muchos casos y salarios no menos flexibles, sujetos a menudo al complemento de las propinas.

    Gracias a una población cada día más empobrecida y a una juventud cada día menos preparada, los empresarios, en general, estan consiguiendo lo que siempre han ambicionado: mano de obra esclava, sin recursos económicos ni intelectuales que les toquen los dividen-dos (tienen dos).

    Y dicho ésto, me bajo al chino a tomar un carajillo de ginseng.

 

SURICATOS Y SINDICATOS

                Estas simpáticas mangostas llamadas suricatos lanzadas a la fama entre otros por el inolvidable Rey León de la factoría Disney, con sus nerviosos movimientos y adorables caritas, me han robado el corazón, …. Igual que los sindicatos, de torpes movimientos y embotadas carazas me han robado la ilusión. Ambos son de hábitos sociales, están acostumbrados a la vida subterránea y trabajan lo menos posible, pero mientras los primeros me suelen hacer reír, los últimos me hacen llorar y preguntarme que pintan además de pancartas. Nunca ha estado la clase obrera más jodida en democracia como ahora y nunca he sentido más nauseas que cuando se pasan por mi puesto de trabajo, casualmente sólo en vísperas de elecciones sindicales.

                Los suricatos se alzan de puntillas sobre la madriguera para vigilar el acecho de depredadores. Los sindicatos sólo salen de la suya para que comprobemos que siguen vivos.

                Hakuna matata.

 

HOMO DISPENSABILIS

            El hombre es un ser vivo disfuncional. Es milagroso que haya medrado hasta ser tan peligroso y prolífico como una plaga.

            Desde el mismo momento del alumbramiento se percibe que ese ser cabezón amenaza seriamente la vida de su madre cuando distiende el canal del parto y genitales maternos hasta el punto de dislocación y desgarro.

            Más tarde, en la adolescencia, es incapaz de mantener sus joyas pudendas a buen recaudo con el consiguiente riesgo de ser responsable de la creación de una familia cuando aún es incapaz de servirse un desayuno sin derramar la leche.

            Cuando por fin se hace adulto, por decir algo, se dedica a cargarse su entorno con tozuda dedicación, y cuando por fin se hace viejo y en pura lógica debería ser devorado por un depredador, ahí lo tienes todavía gastando recursos y tocando los huevos a todo el mundo.

            Si no fuera tan cobarde, le haría un favor al planeta y empezaría ahora mismo a eliminar peña empezando por unos cuantos que yo me se.

            

BARRIOS Y BARROS

                       Me considero perteneciente a la clase trabajadora, por extracción y por vocación y como tal vivo en un barrio popular, o mejor obrero que es como me gusta llamarlo a mí. Hoy gracias a la crisis nacional es más popular que obrero y gracias a la crisis internacional es más interracial que nunca. Vienen de otros países a compartir nuestra miseria, manda huevos.

             En los barrios de toda la vida, cuando salías a la calle temprano veías señores y señoras (de verdad, pata negra) que iban a trabajar y algo más tarde al resto de la familia, esposas, esposos y escolares ocupándose en sus menesteres. Luego estaba la población desocupada por obligación o por devoción repartida entre jubilados, inválidos y vagos. De chorizos y gitanos ya hablaremos en otra ocasión, cuando se extingan los melones que te llaman racista sin haber tenido que soportar a uno de cerca.

            Era un ecosistema más o menos delicado, pero que se sostenía por la simple proporción de un mayor número de personas ocupadas que desocupadas. Había ingresos en las casas, se pagaban impuestos, las tiendas se abrían, se limpiaban las aceras y en las instituciones había un número aceptable de sinvergüenzas.

            Hoy, se ha ido todo a tomar por culo. La proporción ocupados/subvencionados se ha invertido y los sinvergüenzas nublan el sol. Políticas y mercados depredadores, personificados en vástagos de meretriz que han saqueado sistemáticamente los recursos,  han envilecido el empleo y han provocado una explosión migratoria fuera de todo control que hace imposible una mínima cobertura de las necesidades de la población, amén de haber conseguido también el envilecimiento moral de los ciudadanos, que miopes como siempre, acusan a los inmigrantes de su empobrecimiento acaparando empleo y recursos sociales.

            Ya no puedo decir que me guste mi barrio, pero seguramente moriré en él y no cambiaría mis pintorescos vecinos por otros que se consideran hombres de bien y no son más que lechuguinos y salvapatrias.

 

AL PAN, SIN SAL Y AL VINO, SIN ALCOHOL

    Cada día que pasa me encuentro con más mojigatos around the world. Gente siempre dispuesta a poner sordina en la intención o en el tono de tus palabras. Personas a las que ofende más la expresión del desacuerdo que la injusticia que lo provoca. Nos hemos vuelto una sociedad de gheisas frente a los poderosos. Pues venga: polvos de arroz en la cara y vaselina en el culo.

 

DESPOTISMO CAZURRO

    No voy a hablar de dictadores, o sí, ya veré según discurra este escrito. La foto es porque no encontraba otra más aparente para ilustrar a los despotas de bajo nivel cultural.

    En realidad quería reflexionar sobre aquellas personas con cierto nivel económico o social que no habiendo leido un libro en su puta vida, se permiten tener una opinión sobre todo, y lo que es peor: imponerla. Los de arriba por lo menos se han leído el reglamento de sus respectivas armas, incluso uno de ellos escribió uno muy tocho sobre su lucha o su ducha o su trucha, no estoy seguro.

    Lo gracioso es que, como tienen dinero o poder -habitualmente ambas cosas-, el común de los pelotas, como apóstoles de un cretino que son, obedecen y predican sus rebuznos a quien quiere y a quien no quiere oirlos.

    Esta sarta de indocumentados expone, y si les dejas, impone sus opiniones, estúpidas pero inofensivas en algunos casos -digamos rico hecho a sí mismo-, o áltamente peligrosas en sátrapas en blanco y negro -ut supra-, o en oligoescasos de color naranja que no mencionaré para que no se me prohiba la entrada en Estados Unidos.

      

LOS MASTERS DEL UNIVERSO

                Las relaciones entre proveedor y cliente nunca dejaron mucho lugar a equívocos: el primero ofrece y el segundo demanda (primera ley de la termodinámica capitalista) Dicha relación perfectamente establecida dentro del marco de intereses mutuos venía regulada (salvo lamentables excepciones)  por la honestidad y el cumplimiento de los compromisos.

                Habrá quien argumente que siempre ha habido sinvergüenzas en ambos lados de la ecuación (habitualmente más en uno que en otro), pero en general, el tendero casi no te engañaba en el peso, la mercancía casi no estaba podrida y te devolvía el cambio casi siempre bien (¡qué risas más buenas en la viñeta de 13 Rue del Percebe).

                Pero llegaron a los mercados esos pijos repeinados con master en una universidad norteamericana con una renovada visión del taylorismo y de esos cretinos, también conocidos como clientes, a los que pensaban comerse vivos.

                Esos cabrones de la gomina decidieron en primer lugar que las honestas directrices del negocio de toda la vida les soplaba bastante la polla. No era necesario mantener los aceptables niveles de calidad, los precios ajustados, la publicidad veraz, el servicio posventa,  la atención personalizada, la fidelidad, y sobre todo decidieron saltarse el decimoprimer mandamiento: no tocar los cojones a los clientes ni marearlos con campañas agresivas, trámites farragosos, direcciones virtuales, servicios digitales y la hostia en vinagre.

                Los hijos de puta titulados que decidieron dedicarse a la política en lugar de al comercio redondearon la operación privatizando servicios públicos y legislando a favor de sus compañeros de fraternidad. Ya se lo devolverán "ensobradamente"de forma "sobrepticia". Mamoneo y endogamia again.

                Y el ciudadano, una vez más, haciendo el gilipollas.

 

EL NAZILIBERALISMO

         Podríamos definir naziliberalismo como la corriente ideológica que persigue los ideales del neoliberalismo con métodos nazis o fascistas. Así pues, si el fin perseguido por el neoliberalismo es el adelgazamiento del estado en lo social y la obesidad mórbida en lo económico con cierta formalidad democrática, el naziliberalismo persigue lo mismo pero con métodos dictatoriales. Y a tomar por culo las formas.

         A juicio de este humilde librepensador es lo que tenemos ahora en España.

         El Partido Popular, nido de chorizos liderado por un inútil, ha conseguido lo que no pudo llevar a cabo Paquito “el rana” en cuarenta años de dictadura: tener al pueblo sometido y empobrecido, eso sí, con su aquiescencia.

         Podemos ilustrar lo afirmado con un breve curriculum del mencionado patio de Monipodio: apartar al juez Baltasar Garzón de la judicatura porque tocaba las narices con la persecución de asesinos durante la dictadura o a cualquier otro magistrado que hurgue en sus vilezas, la aprobación de la ley “mordaza” que atenta contra la libertad del ciudadano para expresar su discrepancia con el gobierno y el estado, el uso mafioso de la fiscalía para atacar cualquier iniciativa  en contra de sus intereses partidarios, el sistemático boicot a cualquier comisión de investigación de sus tramposas actividades, la actitud chulesca con los medios de comunicación –es decir, los responsables de informar a los ciudadanos-, largándoles un monólogo en un plasma sin la posibilidad de réplica… ¿seguimos?

         He pasado casi rozando lo de la aquiescencia de los gobernados, pero merece cierta matización: no todos los españoles somos tan jodidamente gilipollas como para haber votado a tan sublime imbécil, … pero ¿qué vamos a hacer?, esto es una democracia y vale lo mismo tu voto que la de un descerebrado cualquiera.

               ¡Viva Robespierre!

 


LAS SEDUCTORAS CHICAS DE JAZZTEL


    Queridas teleoperadoras de Jazztel, os perdono. Me habeis jodido la siesta como cuarenta veces, pero existen elementos que contrarrestan y compensan vuestro iinquebrantable propósito de torturar al personal. No se trata de que me haya convertido a ninguna religión especialmente comprensiva con los cabrones, sino que tras reflexionar un rato, he descubierto que si bien vuestra tocadura de huevos persistente y diaria fue un suplicio durante un tiempo, lo cierto es que tambien la seductora y exótica voz con que me regalais en mitad de un sueño anodino, ha trocado éste en otro cálido y húmedo en muchas ocasiones apenas os he colgado. Y cuando esto no funciona, he instaurado la costumbre de ver la 2 de RTVE, que a esas horas emite también sin fatiga el documental donde el jodido guepardo caza la jodida gacela Thomson y las jodidas hienas le arrebatan la jodida presa por enésima vez.
    El sueño vuelve y yo me reconcilio con vosotras, seductoras chicas de Jazztel,....ahhhh.

 

VIEJOS: NO TE HACEN CASO EN EL OCASO

            En mi calidad de enfermero ya hablé en otra ocasión del anciano hospitalizado donde hacía un alegato en favor de la eutanasia. En estas líneas voy a abrir el foco y hablaré del anciano en general. Para ello estableceré tres categorías: 1) el viejo en cautividad: se trataría del que acabo de mencionar, 2) el viejo en semilibertad: anciano institucionalizado en un asilo o residencia para los amigos de los eufemismos, en casa de la hija, o -¡Dios nos asista!- en la de la nuera, y que tiene cierta autonomía de movimientos extramuros, y 3) el viejo en libertad que es aquél aún vive en su casa.

            Sobre el primero no me extenderé más y les remito a una entrada que hice hace algún tiempo y que titulé “Una consideración ética” en la que hablo del abandono que sufren ese tipo de ancianos y del encarnizamiento terapéutico del que son objeto en muchas ocasiones.

            He conocido de cerca al viejo en semilibertad ya que también he trabajado en un asilo (¡huy!, residencia, para los mojigatos) En estos centros hay toda una variedad de personas mayores, muy mayores y extremadamente mayores, los cuales son clasificados por los profesionales también en tres categorías: autónomos, semiautónomos y dependientes (como podrán ustedes apreciar no paramos de clasificarlos como si fueran cerezas del Jerte).

Pues bien, sin entrar en consideraciones de si se trata de centros públicos (¡oh my God!) o privados (¡oh my Jesus Christ!), realizaré una descripción del ambiente que se respira en los mismos: amoniaco, ya está. Bueno perdón por la broma, porque aunque es cierto, aún no está del todo explicado el surrealista mundo de un centro de este tipo, hasta el punto que merece un punto y aparte.

            Situémonos: un montón de ancianos en distintos tipos de dijievolución que o bien se encuentran en su habitación haciendo cosas de viejo, o compartiendo espacios comunes: la sala de estar, el comedor, o la sala de espera del médico –si lo hay- del centro. Dejaremos a los que están en su habitación en su preciado espacio de seudointimidad, como ya he dicho haciendo sus cosas, y nos damos una vuelta por la sala de estar. Si tenemos suerte los veremos mirando el televisor, mirando el vacío o jugando al cinquillo con otros colegas de juerga de haloperidol. Si no tenemos suerte, los veremos en un animado baile organizado por el personal y que mostrará la cara más fea, patética y abracadabrante de la vejez: ancianos con osteoporosis haciendo méritos para el próximo ingreso en traumatología, eso sí, con forzadas sonrisas que exhiben sus perfectísimos dientes de resina acrílica.

            En la antesala del médico, bueno, pues ya se sabe: compitiendo por quien tiene más bypass, más artritis o toma más Sintrom. Pueden ser batallas encarnizadas. De aquellos que conmueren con familiares hablaré en otra ocasión.

            El viejo en libertad es mi favorito, todavía conserva algo de nobleza: come lo que quiere, se administra las pastillas con creatividad y revienta un día con la sonrisa en la boca porque se ha pulido en putas la herencia de sus deudos.

            Reciba un cálido homenaje.

 

LOS NUEVOS PIJOS

                Es difícil abandonar un cliché, y uno de los más poderosos es el de los pijos. Históricamente, un pijo era una persona –generalmente joven, aunque no necesariamente-, que provenía de una familia adinerada o con la suficiente tontería para creerse que era así.

                Tenían gustos caros: vivían en lujosas urbanizaciones o en el centro de la ciudad,  llevaban ropa de marca, comían en los mejores restaurantes, viajaban a destinos exclusivos, hablaban siseando y su expresión facial oscilaba entre una sonrisa resplandeciente y la de materialización del hastío dependiendo si los mirabas o no. Sus preocupaciones intelectuales nunca iban más allá de “que me pongo esta tarde” o de “como le jodo esta tarde a Pituca”

                Bueno, pues esa especie de pijos ha muerto aunque ellos no lo sepan.

                El pijo de hoy está convencido que tiene un pensamiento progresista, un cónyuge triunfador y unos hijos portentosos. Sigue teniendo gustos caros, aunque como "progresista", no presumirá de ello, sino que lo que manifiesta es que lo que le gusta son los productos ecológicos, la ropa cómoda – y si es de marca, ¡mira que casualidad!-, viajar por todo el mundo con su inglés rudimentario, la gastronomía internacional y un montón de pijadas más siempre que estén sujetas a las leyes de una economía sostenible. Lo que no parecen ver, es que si toda la población aspirase a ese modo de vida no habría economía humana que la sostuviera, salvo, claro está, que sostengas ese edificio con una fuerza de trabajo esclava, que ¡mira qué casualidad!, es la que tenemos en estos momentos.

                Pues ¡hala, majos: a disfrutarlo!

 

UNA DE ZOMBIS

 

    La literatura fantástica se ha nutrido históricamente de seres malévolos que chupan la sangre, se convierten en lobos en noches de luna llena, de momias que despiertan de sus tumbas milenarias cuando se aplica el adecuado ritual, de fiambres ambulantes, de monstruos fabricados con trozos de cadáveres, etc…… que desperdicio de imaginación cuando tienes a los fachas ahí mismo.

    La derecha “civilizada” y la derecha ultramontana dan suficiente miedo para no tener que perseguir pesadillas en la ficción.

    Si quieres conocer chupasangres, zombis, momias o cualquier otra sabandija repulsiva, sólo tienes que darte una vuelta por cualquier círculo de poder político, económico o social,  donde los verás materializados en un asqueroso chapapote que lo contamina todo, una mierda unida, cohesionada por intereses espurios, una porquería soberbia, endogámica y depredadora una masa corporativa pútrida, un lixiviado tumoroso presentando un frente sólido, un tejido social compuesto de "eminentes doctores", "insignes juristas", "preclaros políticos" , "beatíficos clérigos", "ejemplares alumnos", "virtuosas madres", "sacrificados soldados",  y "esforzados empresarios", todos ellos impermeables a cualquier cambio que no hayan decidido sus santos cojones.

    Y parece que va para largo. A joderse o a las barricadas (simbólicas, por supuesto, señor juez).

 

SUPERVÍBORAS, ENCARGADOS Y OTROS MANDOS INTERMEDIOS

        Servidor ha tenido la desgracia de ser un contestatario tocapelotas desde que recuerda, y por tanto ha ocupado siempre puestos de trabajo en un lugar bastante desfavorecido en las cadenas de mando.

    Esto me ha posibilitado sin embargo conocer la rica fauna de los arribistas, pelotas y mierdecillas que suelen optar y conseguir el discutible honor de ser un mando intermedio.

    Para los profanos, un mando intermedio es el jamón de york del sándwich, es decir, empanado por arriba (dirección) y empanado por abajo (compañeros), en otras palabras, y empleando otro término más nuestro: emparedado, para que no parezca tonto del todo y nos dé un poco de lástima.

    Se trata de compañeros renegados que se ha pasado al lado oscuro de la fuerza mediante la ingesta de una poción que los convierte en cancerberos de discrepancias, concertina de disensiones, ejecutores de disciplinas y muralla protectora de los dioses del Olimpo, amén de correa de transmisión de cualquier ocurrencia de los mismos.

    El menda que sufre alergia congénita a la autoridad ha conocido suficientes elementos de esa especie para asegurar que el mundo estaría mejor sin ellos. ¡Señores Dioses de la Jefaturas: llenen sus plantillas de trabajadores serios y competentes y no tendrán necesidad de una figura tan lamentable!

    Para ser sincero solo se me ocurre un inconveniente: no les quedaría nadie para hacerles la pelota.

 

CUIDADORES DE CUIDADO, DEUDOS DE DUDOSA MORAL

    Habla de nuevo el enfermero más dicharachero de la zona Salud. Hoy sobre humor y horror, digamos hurror.

        Respecto a la parte humorística, sobre estas líneas vemos dos tarjetas que servidor se encontró el otro día en el lavabo del baño de la planta: dos teléfonos diferentes de cuidadores, dos precios idénticos, … pero sólo en apariencia, porque si miráis con detenimiento la tarjeta de la derecha de la imagen veréis que parece sugerir que Nuestro Señor tiene algo que ver, y por lo tanto, comparativamente es bastante más barato frente a lo que ofrece la agnóstica y funcional de la izquierda.

        En lo que se refiere al horror, en la realidad nos encontramos con que las personas que al final vienen a cuidar a los enfermos, habitualmente con otros acentos y diferente color de piel, no vienen en compañía tan noble, sino arrastrando una existencia cargada de desengaños, humillaciones y fatigas.

        La tentación de compadecer a dichas personas es grande, pero no lo haré en beneficio del más débil: el enfermo, habitualmente anciano, semi o totalmente abandonado por su familia que le parece bien pagar 25 Euros para que una persona pase la noche en vela, pendiente del viejito, de si se destapa, de si se arranca las vías, de si se come sus propias heces, o de si se muere. La cantidad mencionada es miserable si de verdad pretendemos tener a una persona dedicada en cuerpo y alma durante toda una laaaaaaarga noche desvelada, preocupada y ocupada con un enfermo de esas características. Pero nos han enseñado que las leyes del mercado son así: oferta y demanda, es decir ofrece una mierda y demanda cuidados cinco estrellas. Mira, a veces no me extraña que en muchos casos dichos cuidadores se peguen la noche durmiendo.

 

 

    CON LA CARA Y EL CULO AL AIRE

 

             Que quienes nos administran son tontos del culo creo que ha quedado sobradamente demostrado, pero abundaré un poco más en la idiotez institucional con un detalle de oligofrenia administrativa. Resulta que en el hospital donde trabajo me exigen que lleve un carnet identificativo colgando de mi uniforme donde figura mi nombre, apellidos y categoría profesional. Estoy hablando de una profesión –soy enfermero, como ya he dicho otras veces- que los pacientes y sus familias creen vocacional, y por tanto que tenemos que aguantar sus manías, caprichos, imaginativas exigencias, etc., y si no les mola nuestra actitud, el psicópata de turno sólo tienen que mirar nuestra identificación para saber con qué esclavo de la sanidad están tratando. Luego les basta con teclear ese nombre en Google para averiguar su teléfono particular y dónde vive el y su familia.

                A pesar de la enorme responsabilidad que cargamos sobre nuestras espaldas tiene más protección cualquier otro servidor público. ¿Os imagináis a un funcionario con su nombre y apellidos prendido en su ropa o a un policía plenamente identificado con una tarjetita junto a la chapa?  Pues eso, amados líderes: ¡al rincón de pensar!

 

POLARIDAD

   

    Como ya he dicho en otras ocasiones, soy enfermero de hospitalización y como todo el mundo sabe elegimos esta profesión por vocación de servicio, abnegación y altruismo. Somos ángeles que en virtud de dicha vocación hemos de estar dispuestos a aguantar impertinencias, faltas de educación, de respeto, manías, caprichos y habitos higiénicos deficientes..., vamos como una puta.

    Esto se hace patente sobre todo en dos tipos de paciente y sobre todo en sus familias: gitanos y "marqueses" entendiendo este último colectivo como personas de cierto nivel económico y social que presumen que la humanidad ha sido parida para servirles. Pues bien, aunque pudiera parecer que dos extremos del espectro social no resistirían similitudes, la realidad es que se parecen como un huevo a otro. Los denominadores comunes son incapacidad para sentir empatía, exigencias hasta acaparar todos los recursos, egoismo, intolerancia a las normas que vulneren sus santos cojones y clasismo que a menudo deriva en la endogamia.

    Conociendo como conozco las consecuencias de esta última, yo, personalmente los animo a seguir con ella.

 

 

LOS TIBIOS

Censura
       Cuando me indigno por algo (que cada día es por más cosas), no falta alguien de mi entorno que esté raudo a limar mi aspereza, a suavizar mi acritud, a explicarme como funciona el mundo y a intentar convencerme de que lo que mejor puedo hacer es tomármelo de otra manera. Son los tibios. Los que te aconsejan que "no te des mal", que "las cosas no son ni blancas ni negras", maestros del "siempre ha sido así y siempre será", de que "con los ricos ya se sabe". Posiblitan la grisura intelectual y la negrura social, alzan al poder a miserables, se someten ante los poderosos y justifican sus actos en un ejercicio de incompresinble autovejación que curiosamente incluye la palabra oveja.
    Pues nada, beeeee.
    

LOS AÑOS DEL ANSIA

Bryant Park Summer Film Festival corriendo
    Me lo parece a mí o la sociedad está entrando en una deriva que sólo puede conducir a la total pérdida del norte, de valores y del oremus.
     Se nos ha ido inculcando solapadamente en el último par de décadas un modo de entender la vida basado en el narcisismo, en la idea de que eres tonto si no aprovechas las oportunidades que te brinda una sociedad de consumo, y de que lo consigas ya.
    Para posibilitar este nuevo paraiso artificial, las grandes empresas han ingeniado todo tipo de políticas agresivas de ventas, de reducir hasta la miseria las condiciones laborales y los salarios y, lo peor de todo: que nos parezca normal, o cuando menos inevitable.
    Con permiso de Sid Vicius: gasta rápido, muere pronto y deja un explotado cadaver.
 
 

IGLESIA NOSTRA

              

                La iglesia católica lleva dos mil años funcionando. Es la organización más veterana del mundo. Ha superado cismas, escisiones, expolios, traiciones, guerras, caída de imperios, y hasta su propia podredumbre.

                Sólo se me ocurre otra organización con suficientes méritos para igualarla: la mafia.

                Mafia es un nombre propio que encierra un concepto más amplio: crimen organizado, y aunque a menudo la confundimos con “Cosa Nostra”,  ésta última sólo es la expresión siciliana de la primera, como la Camorra en Nápoles y la Campania, o la Yacuza japonesa, o la que les plazca en Rusia, China o en las chimbambas holandesas. En resumen, mafia es un epiteto que abarca cualquier actividad humana organizada, jerarquizada y con recursos humanos y económicos suficientes para enriquecerse a costa de vender falsa seguridad,¿les suena? Además según  algunos historiadores está entre nosotros desde el siglo XV. Dale tiempo.

                De hecho no es difícil encontrar algunos paralelismos a vuela pluma: preceptos rígidos, curiosamente muy similares en algunos puntos como los que se refieren a la fe ciega, respeto a las mujeres de los demás, decir siempre la verdad, o no prodigarse por las tabernas. Otros puntos coincidentes ya menos confesables son no contribuir a los impuestos, presionar a  los gobiernos, enterrar sus secretos y mentir y atemorizar a la población con terrores inmediatos o futuros.

                La iglesia siempre olerá a hipocresía y hoguera inquisitorial como la mafia huele a miedo y a pólvora.

                Amén.

 

HERALDO DE ARAGÓN CENSURA LO QUE SE LE ANTOJA

    

    Hace unos meses escribí una carta al Heraldo de Aragón para quejarme del sevicio de tranvía que nos metió por vía del articulo 33 el Excelentísimo señor, socialista, alcalde, magistrado y pareja de Mari Cruz Soriano, señor Belloch, la pera limonera, vamos.

    Para mi regocijo fue publicada con presteza, pero para mi asombro el texto fue reescrito a gusto del redactor suprimiendo de paso un pasaje que por alguna razón que se me escapa hería los sensibles sentimientos del periodista.

    Pues lo dicho, el redactor en cuestión no debe ser muy partidario de la reciprocidad y decidió suprimir dicha frase. Mostré mi desconcierto en otra carta que jamás fue contestada.

    ¡Viva la libertad de expresión!

 

MI VERDADERA CARTA Y LA PUBLICADA EN HERALDO DE ARAGÓN

ENTRAR EN EL VESTUARIO Y SALIR DEL ARMARIO

    Estoy empezando a pensar seriamente que mi empresa quiere empujarme a la homosexualidad. Por un lado ha construido unos vestuarios con unos pasillos tan estrechos entre las taquillas que forzosamente he de tener contacto carnal por muy epidérmico que sea con mis vecinos y ya se sabe que el roce hace el cariño.

     El tamaño de las taquillas no ayuda ya que son tan exiguas que al sacar una prenda arrastras otra y te obliga a agacharte con cierta frecuecia: tentación añadida.

    Luego está el grosor del papel higiénico, delicado tissue que es constantemente atravesado por los dedos que irrumpen irremisiblemente en territorios reservados para la exploración de la próstata.

    Por último,  y no menos grave, cuando entro al vestuario treinta minutos antes del cambio de turno y ya se están pirando los médicos y algún que otro compañero no facultativo insinuando "maricón el último" y esto también da bastante por el culo.

 

MEFISTÓFELES COTIZA EN BOLSA

                En 1981, el menda, entró a trabajar en una multinacional recién aterrizada en mi ciudad. Evitaré dar nombres, pero si daré pistas: fabrica automóviles y está ubicada en una capital aragonesa. Seré sincero: se me abrió el cielo. Era un contrato indefinido y yo tenía 25 años, estaba esperando el momento adecuado para casarme, y si había una alineación propicia de estrellas en el firmamento, era ésta. Eres guapo y con dinero: ¿qué más quieres, Baldomero? Bueno, pues eso, que me casé, primero con una puta y luego con una santa (la puta sigue fabricando coches y la santa aún me soporta).

                En mi bisoñez creía que una empresa de ese calibre, con la solvencia y la filosofía germano-americana era el microcosmos adecuado para que un joven como yo volcara todo su potencial de trabajo y que en justa recompensa alcanzara un puesto de responsabilidad suficiente para verme colmado personal y profesionalmente.

                Es increíble lo que puede alejarse de la realidad lo que preconizan este tipo de empresas. He mencionado la filosofía, y es que te crees como un pavo los argumentos de que has entrado en una gran familia donde cualquier horizonte futuro es posible si trabajas duro y eres un buen chico. Solo es cierto la mitad, la segunda mitad. Lo de trabajar duro se puede negociar si eres suficientemente “buen chico”.

                Ser buen chico en una empresa de éstas representa vender tu alma: te tragas toda su palabrería sin rechistar, apechugas con lo que te echen, mantienes informados a tus superiores del quién es quién y de quién ha dicho o ha hecho qué, llevas café y pones el culo. ¿Quién necesita trabajar bien teniendo todas esas virtudes?

                                 Me piré en el 89.

                Las cosas han cambiado sensiblemente en estos 28 años. Hoy parece una blasfemia quejarse de un empleo fijo en una multinacional. Pero hay dos cosas que no ha cambiado: mi alma inmortal y la integridad de mi esfinter.

 

LO SERIO Y LO SOLEMNE

                En este país de chirigota cualquier indocumentado habla con mayúsculas y escribe con escoplo sobre mármol, se da importancia, saca pecho, imposta la voz y hace el gilipollas de variadas maneras: confunde lo serio con lo solemne. Seriedad es el patrón-oro de nuestra conciencia y sentido de la responsabilidad. Solemnidad es lo que hacen los catedráticos cuando se disfrazan con toga y birretes al menor pretexto.

                En esta corrala quevedesca donde la capacidad de discernimiento está tan abolida como el pleno empleo, es frecuente confundir ambos términos. Yo he oído a un presidente de gobierno decir con una solemnidad de rilarse que España nunca entraría en la Otan y a un fontanero con gesto solemne que el lunes, sin falta, me arregla la gotera. Y también he visto gente seria, anónima y escasa, preocupándose y ocupándose, cumpliendo su palabra.

 

PURETAS, DOGMATAS Y CATETOS

 

      Con frecuencia nos encontramos en cualquier actividad humana personas que no comen, mean ni follan fuera del tiesto, es decir, todos sus actos han de estar bendecidos por la normativa vigente, cualquier veleidad digresora se castiga con fusileras críticas y garroteras viles. Son los que pueden cargase la creatividad amparándose en los cánones y quemar brujas que vuelan sin escoba y a fotógrafos o pintores que no respetan los tres tercios, profetas de la ortodoxia y el protocolo. Son los catetos que creen que sus formas y sus pueblo son mejores que los ajenos. Imbéciles esclavos del formulismo y formalismo, cretinos con reglas y normas para todo, mastuerzos del donde-fueres-haz-lo-que-vieres, merluzos del convencionalismo y la repetición, cenutrios mataingenios y meapilas de lo correcto. Perdeos en papel milimetrado.

 

REYEZUELOS, REYECILLOS Y REYES CON DOS COJONES

    La Audiencia de Palma ha absuelto a la Infanta Cristina de los delitos fiscales que se le imputaban en el caso Nóos. No así a su marido el señor Urdangarín que ha sido declarado culpable de los delitos de prevaricación, malversación, fraude a la Administración y falsedad documental… todo al parecer sin que su alteza real doña  Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia se coscara un ápice. Sinceramente…, yo estoy casado y mi mujer sabe con sólo mirarme qué he hecho en las últimas veinticuatro horas, meses e incluso años.

    No hablaré más sobre el asunto infanta-infanto-pasta, sino de una cosa menor:  la monarquía española.

    Los españoles, que tanto hemos disfrutado de esa forma de estado que es ser liderados por derecho de bragueta, hemos conocido a reyezuelos godos en la baja edad media, reyecillos regionales en la alta edad media y reyes ya con dos cojones en tiempos más contemporáneos: las dinastías de los Austrias primero y de los Borbones después.

    Consanguinidad con lo que conlleva de replicación e incremento congénito de la idiotez, displicencia, o sencillamente maldad, han aportado a este desgraciado país los mimbres para ser uno de los más atrasados de Europa.

    Cuando Juan Carlos I accede al trono de España lo hace con la trampa de meterlo en el título II, Artículo 56 de la Constitución Española, mediante la añagaza de que si no aceptamos este imperativo, no aceptamos la Constitución. Ríete tu del caballo de Troya.

    A pesar de dicha imposición, en general el nuevo monarca es aceptado por la sociedad española debido al markenting institucional, al silencio mediático de su vida privada y al espaldarazo que supone su aparición en los medios –tras cuatro horas de iniciado- del intento de golpe de estado escenificado por un teniente coronel de la Guardia Civil: Antonio Tejero del que …hasta el nombre es cutre.

    Pues bien, cuando la sociedad española casi se había reconciliado con la monarquía, reaparecen los viejos vicios de la sangre azul que hacen sangrar una vez más al pueblo por muy soberano –¡hay!- que se crea el muy cretino.

    Una vez más los Borbones nos toman el pelo, se ríen de nosotros y se fuman un puro. El que suscribe, como tantos otros españoles, en su candidez, confió en el monarca de los rizos de oro como un tipo guay que venía a una incipiente democracia a lavar la cara a una España andrajosa de cuarenta años de dictadura, pero, lo siento, Juancar, habéis perdido mi confianza. Sólo confío en que los prohombres que dirigen mi patria también hayan caído en la decepción y convoquen a referéndum para aprobar una reforma de la Constitución, ya sin figuras anacrónicas al frente de este maravilloso país.

    ¡Qué le vamos a hacer, sigo siendo un iluso!

 

PODEROSOS HIJOS DE PUTA Y GUSANOS MAMPORREROS

   

     Soy creativo, pero a ratos, a temporadas. Puedo pasar de una actividad febril a la más paralizante abulia en cuestión de un par de días. Observo que tan peculiar fenómeno obedece a diversas causas: la inactividad puede desencadenarse bien por un periodo de inusitada paz interior; bien por desinterés de lo que le pase a este jodido mundo; o como ocurre en el presente periodo lectivo , por sobrecarga emocional.

    Y es que el viejo axioma con sus variaciones de “si los cerdos volaran nublarían el sol” ya se está dando, como una profecía de Nostradamus. Desde todos los rincones del  poder político, económico, social y religioso, despegan cada día piaras de cerdos para tapar el sol y privarnos de algo imprescindible para el buen discernimiento: la claridad, la luz que desvelaría sus chanchullos. Son los poderosos hijos de puta cagándose desde las alturas sobre el guano donde se arrastran los gusanos mamporreros incapaces ni tan siquiera de levantar la voz para quejarse.

    Que te den por el culo, humanidad.

RETRATO DE UN HOSPUTAL

    Antes de nada: el título no contiene una errata.

    Hace unos días presenté una breve semblanza de un centro sanitario que conozco bien. En él hablaba de las zancadillas que la acción  o inacción de la dirección del mismo nos pone a los profesionales que trabajamos en allí. Hoy realizaré una exposición más detallada de lo que se puede conseguir con la sanidad pública poniendo el suficiente empeño.

    Al hosputal se puede acceder de dos maneras: de forma programada o por Urgencias. Si tiene usted la desgracia de llegar por este servicio, va a encontrarse en primer lugar a unos administrativos de Admisión que le van a tomar datos y lo encaminan a una enfermera mal pagada que en un máximo de dos minutos (tiempo establecido por sus superiores) ha de determinar la gravedad del mal que lo aqueja con el fin de establecer la prioridad conque le deberán atender. Es la enfermera de Triaje. Esta labor, como toda aquella que incomode a un médico, se delega graciosamente a la enfermería vendiéndole la moto de que así se amplían sus responsabilidades y se da valor a su profesión. Valor puramente simbólico ya que cobra exactamente lo mismo de lo que cobraba antes de tragarse ese bombón.

    Pues bien, a toda prisa, es usted redirigido a una sala de espera donde ha de aguardar a que suene por megafonía su nombre. Igual tiene suerte y hay partido de futbol –casi nadie se pone enfermo en esas ocasiones-y sólo tiene que esperar un  par de horas a que lo atiendan, y vuelve a tener suerte cuando lo llaman por megafonía y ésta funciona. Por ella le piden que acuda a un box -habitáculo- donde si le vuelve a acompañar la fortuna por decir algo- y se ha puesto enfermo entre el lunes y el viernes y ha coicidido que es por la mañana, lo verá un médico adjunto.

    Un médico adjunto es un señor-barra-señora que hace mucho que ha perdido la pasión por su profesión pero que tiene los conocimientos imprescindibles para que salga vivo del edificio. Si no es afortunado lo verá un médico residente.

    Un médico residente es un joven-barra-jovena que es posible que haya perdido tempranamente la pasión por su profesión gracias al millón de guardias y el otro millón de marrones que les ha empujado el médico adjunto. Es un médico que está aprendiendo a no matar pacientes y a sobrevivir en el hosputal. Por lo que sea hay una gran profusión de latinoamericanos con los que la comunicación no siempre es fluida gracias a compartir un idioma común separado por ocho mil kilómetros y cinco siglos de evolución dispar. Sólo imagínese que está hablando en esa supuesta lengua común intentando solucionar un problema con su compañía telefónica, y cambie el concepto “teléfono” por el concepto “salud”. Da un poco de miedo.

    Si consigue pasar esta pantalla y accede a la siguiente tras recibir una serie de agresiones a su integridad tisular y personal, tiene dos caminos en perspectiva: vuelve a tener suerte y sólo tiene gases y se pira, o le dicen que se vaya poniendo un pijama uni-talla y uni-sex y lo aparquen en el pasillo ya que una de las salas de observación está cerrada porque es caro mantenerla abierta y es mejor gastar el dinero en pagar indemnizaciones cuando se sustancien tras un proceso judicial impulsado por un usuario.

    Si los hados vuelven a serle propicios y es una persona relativamente joven y su salud no es preocupante en las próximas veinticuatro horas, puede que sobreviva a la experiencia de estar acostado en una camilla dura como la madre que la parió hasta que lo puedan pasar a una cama para trasladarlo a una planta de hospitalización.

    Se le acaba a usted la fortuna ya que su dolencia pertenece al campo de la traumatología. Lo siento. Usted creía que lo iba a atender un médico ¿verdad? Eso creen todos, ¡ilusos!

    Un traumatólogo ha estudiado en verdad medicina, pero como lo hacía con el rabillo de su consciencia ya que su enfoque principal estaba dirigido a la pasta que se puede ganar en la sanidad privada, resulta que sólo se ha enterado fugazmente de la anatomía y los problemas consuetudinarios del esqueleto y anejos. Esto quiere decir en román paladino que más vale que su problema sólo sea musculoesquelético, y de aquella parte de su anatomía que dieron en clase aquél día que se equivocó y asistió.

     Otra peculiaridad de los traumatólogos – y de los cirujanos en general- es que tienen una especie de pensamiento mágico según el cual, aquello de lo que deberían haberse preocupado y ocupado y no lo hicieron, es resuelto por unos “umpa-lumpas” –seres que viven permanentemente en el hosputal que se alimentan de pastillas para la tos y beben suero glucosado- a los que habitualmente se les llama enfermeros-barra-enfermeras.

…to be continued.

 

KEEP OS DEN

      

   A veces, cuando voy por la calle me pongo creativo y en lugar de pensar en el puto país de mierda en el que vivo me da por perderme en ideas tontas para volcar en esta página. Como soy presbítero (no sé cómo se llaman los que tienen presbicia) y tengo los dedos diez veces más grandes que los tipos del teclado del móvil, en lugar de escribir las monerías que se me ocurren las grabo en una aplicación con reconocimiento de voz de mi teléfono: se llama KEEP, término de la lengua inglesa una de cuyas traducciones al castellano es “guardar”, lo que tiene cierto sentido ya que lo que le hablas te lo transcribe y lo guarda…., bueno, no exactamente.

                Resulta que como tengo tendencia a ser mal hablado (estudié con curas, pero no me aprovechó, ¡qué le vamos a hacer!), pues de vez en cuando empleo términos como los que encabezan este escrito, por ejemplo: “puto país de mierda”, pues bien, la dichosa aplicación que debe haber sido diseñada por un jodido opusiano de la factoría Google, que es la responsable del engendro, ¡te los reproduce en texto censurado! He empleado a posta estos epítetos para que los podáis comprobar por vosotros mismos si disponéis de dicha aplicación. Así pues, puto es p***, mierda es m***** y jodido es j*****, y es que el nombrecito de la aplicación tiene truco, ya que otras acepciones de “keep” es “detener”, "retener” o "preservar”, Por ejemplo: detener malhablados o preservar la mojigatería.

                También es muy entretenido musitarle vocablos para gente con algún estudio o frases elaboradas. De ahí puede salir cualquier cosa, y es que Google, una vez más nos sorprende con ocurrencias que o no funcionan, o maldita la falta que hacían en nuestras vidas como Google+, My business, o Hangouts, por citar algunas. Yo en particular ya cerré mi cuenta de Picassa (hoy muerta y enterrada) y mi página de Blogger harto de que me pusieran trampas para acceder a ellas, así que, con todos mis respetos,  señores de Alphabet Inc (Google owners), ¡Keep os den!

 

NAVEGAR CON VIENTO DE PROA

      Un hospital que yo me sé, buque insignia de la sanidad en mi región,  está para que lo demuelan y planten un huerto berzas.

            Construido hace sesenta años, hoy es un vetusto edificio tan difícil de gobernar como una nave desarbolada y sin timón cuyos aparejos, además, se han abandonado al desgaste del tiempo y los temporales sin hacer apenas esfuerzo por repararlos o sustituirlos. ¿Qué suerte de desidia lleva a que se sucedan las direcciones-gobiernos de la nave perpetuando el desinterés por dotar a este barco de aquellos elementos que le confieren utilidad y razón de ser?, ¿no estará acaso el castillo de popa –donde se cobija la oficialidad- sobredimensionado en pertrechos y personal?, ¿no estaremos malgastando recursos en ocurrencias perfectamente prescindibles como cambiar plantas enteras de hospitalización de un edificio a otro, esternalizar servicios y crear figuras tan inútiles como se ha demostrado con la experiencia como la del gestor de camas? ¿no conocemos  todos a personas absolutamente incompetentes e inoperantes ocupando cargos para los que no están cualificados?

            Entre tanto, el sanitario se ve diariamente torpedeado en el ejercicio de su profesión por material que no funciona  por viejo o porque en su adquisición han primado razones inconfesables. Y el paciente lo sufre sin entender por qué a la silla de ruedas le faltan piezas, los timbres de la cama no funcionan, las tuberías huelen a rayos, o el esparadrapo no consigue contener el vendaje en su sitio, por qué faltan almohadas, colchones antiescaras, no tiene luz en la cabecera de la cama, o el espacio de la habitación es tan reducido que introducir algo tan poco necesario como un carro de parada cardio-respiratoria, un aparato portátil de rayos o uno de electrocardiogramas es imposible si realizar previamente una suerte de tetris mobiliario.

            Pero, tranquilos, algún día se hará cargo de todo esto alguna persona razonable y con vergüenza torera. Creo en la magia.

 

UNA CONSIDERACIÓN ÉTICA

                      

    Como ya he comentado en otras ocasiones, soy enfermero. En la actualidad trabajo en una planta de hospitalización de medicina interna. La media de edad de mis clientes es de ochenta y seis años y subiendo. El organismo humano tiene la asquerosa tendencia de deteriorarse poco a poco y en llegando a los ochenta  lo hace en progresión geométrica de forma que en cuatro días te haces con una buena colección de deterioros, insuficiencias y otras pachucheces.

    Esta sociedad católico-apostólica, hipócrita y pacata nos dice que desde que se unen un óvulo y un espermatozoide hasta que como consecuencia de ello, noventa años más tarde, el ser humano pasa a tener la misma conciencia que ese primitivo huevo, la vida es sagrada y hay que preservarla caiga quien caiga.

    Sólo estoy de acuerdo en la etapa intermedia, es decir cuando tienes los atributos de un ser humano, no de un embrión o de un puñetero geranio.

    Quienes estamos en contacto con ancianos enfermos sabemos muy bien lo que es la morbidez, soledad y desamparo que sufren estos pacientes: empaquetados al servicio de urgencias media docena de veces al año, ingresados al menos en la mitad de las ocasiones y abandonados en la planta por sus familiares a los diez minutos de haber aterrizado.

    Eso sí, en los miserables minutos que les hacen compañía dichos deudos han de demostrar a todo bicho viviente lo mucho que se preocupan del paciente y para ello marean lo que haga falta al personal exigiéndole todos los cuidados y atención que llevan años negándole ellos mismos.

    Como consecuencia, y ante la indefensión legal e institucional del personal sanitario, se practica la llamada “medicina defensiva” que consiste en hacer prácticamente todo lo que se le demanda, es decir: escáneres, maniobras invasivas, costosos procedimientos médico-quirúrgicos y toda la mandanga que haga falta para que las familias no se querellen con uno.l

    Ni qué decir tiene que dichas actuaciones, además de ser costosísimas, son absurdamente desproporcionadas, negándoseles dichos recursos a personas que sí se beneficiarían de los mismos.

    Es hora pues de hablar claro: eutanasia, si, ya, por favor. Por lo menos para mí y las personas a las que quiero.

 

DOS ANIMALADAS

   Voy a narrar dos experiencias vividas por el que suscribe: una en directo con un orangután enjaulado, la otra, a través de un documental de la 2 de RTVE que mostraba el día a día de una hembra de leopardo y sus cachorros.

 Respecto al orangután, éste se encontraba prisionero en el Zoo de Madrid. Yo, estúpido de mí,  iba con mis hijos pequeños a que vieran fieras (curiosa paradoja cuando mis propios hijos de 9 y 10 años merecían más ese apelativo), pues bien, nos paramos en el campo de concentración de los orangutanes. Era la primera vez que lo hacía y juro por la entidad divina que ustedes quieran que jamás volverá a suceder: aquel pobre individuo que teníamos al otro lado de la reja, un ejemplar adulto de pelo sedoso y mirada triste, mataba su tiempo, sentado en el suelo, dibujando formas abstractas con un palo en la tierra. Entonces ocurrió algo que nunca olvidaré: alzó su abúlica mirada hacia mí, la sostuvo unos segundos y volvió a su particular mandala.

    Si nunca has sostenido la mirada a un ser no humano, pero indiscutiblemente inteligente, nunca serás capaz de comprender que debemos dejar de mirarnos el ombligo y abandonar la absurda creencia de que somos seres superiores.

    La leoparda: Un leopardo hembra tiene dos cachorros que ya han entrado en la adolescencia. Todos los días sale a cazar para llevarles comida a la copa del arbol donde holgazanean. Intenta repetidamente que la acompañen en sus cacerías, pero los muy cachondos deciden que hace mucho calor para abandonar la sombra de las ramas. La esforzada mamá tolera la situación unos días, pero llega un momento que se le hinchan las gónadas y obrando "contra-natura" abandona su territorio de caza con sus dos vástagos bastardos en la copa del arbol.     Nuevamente parece que las diferencias entre especies no son tan abismales como creíamos. ¡Padres: os invito a una reflexión!

 

JUSTICIA POÉTICA

    Soy enfermero. No siempre lo he sido: he trabajado de aprendiz en una farmacia, de administrativo, he vendido pisos, me he dedicado al audiovisual en todas sus facetas, pero sólo en este trabajo, la enfermería, he encontrado los estímulos suficientes para ir cada día a trabajar sin preguntarme que coño hago yo de interés en esta vida.

     Esta ocupación me ha permitido además rodearme (escasas excepciones aparte) de compañeras de extraordinaria calidad profesional y humana. Hablo de enfermeras y auxiliares de enfermería. A los médicos no puedo considerarlos compañeros ya que marcan perfectamente las distancias con su actitud y su clasismo.

    Pues bién, este fantástico colectivo de profesionales es sistematicamente puteado por las direcciones de los hospitales: bien aumentando las cargas de trabajo, bien privándolos cicateramente de los recursos humanos y materiales necesarios para el digno ejercicio de su profesión.

    Ahora sí, como dichos gestores o sus familias también enferman -justicia poética-, y como saben que fuera de la sanidad pública, todo son intereses económicos, se hacen ingresar en un hospital público, eso sí, haciendo valer todo su poder para ser atendidos como si de una clínica privada se tratara, es decir, exigiendo al esforzado personal todo aquello que le niegan en cuanto les dan el alta.

    Todos los días rezo para que reciban lo que administran.

 

CINCUENTA AÑOS PARA MEAR Y NO ECHAR GOTA

DECADA 1970
    Corría 1976, yo cuplía 21 años y la mayoría de edad de la época, manda güevos ya que los 21 años de entonces eran como los 41 de ahora, vamos que te salía conocimiento por las orejas. Pues bien, quiso el destino que mi primera ocasión de votar como súbdito de la dictadura fuera ese año, recien estrenada mi mayoría de edad, fuera para la aprobación en referendum de la Ley de la Reforma Política, vamos que si nos apetecía un poco de democracia después de cuarenta años de palo y tentetieso. Esta maravillosa gesta fue propiciada entre otros por un falangista: Adolfo Suarez Gonzalez, a la sazón primer presidente de la recien nacida democracia española.
    Los 70, años convulsos e ilusionantes trajeron la democracia, el fin de la prohibición del Partido Comunista, pero también los asesinatos de ultras de toda calaña, bestias protohumanas con 9 mm Parabellum y Goma-2 en lugar de garras y colmillos.
DECADA 1980
    La decada de los 80, no menos convulsa (intento de golpe de estado en 1.981), casi se inaugura con algo impensable tan solo cinco años antes: el Partido Socialista Obrero Español gana las elecciones generales de 1.982. Los rojos habían llegado al Gobierno. Primer ejecutivo progresista en cuarenta y seis años, los chicos de la chaqueta de pana con Felipe Gonzalez Marquez a la cabeza, se pusieron a hacer cosas para quitarle la caspa y el olor a naftalina a nuestro querido y maltratado país y a devolver la dignidad de ciudadanos a sus moradores.
    Pero los años pasan, el miserable polvo desgasta el granito y los escándalos y los chorizos desgastan los partidos, y el PSOE toma una deriva “de culo y cuesta abajo”, las panas se cambian por sedas y la conciencia por un puesto en un consejo de administración.
DECADA 1990
    Pedro J. Ramirez, director de El Mundo se pasa unos cuantos años vendiendo periódicos y echando en dosis homeopáticas toda la mierda posible sobre el PSOE, el cual merecidamente pierde las elecciones frente al PP en 1996… y llega el mejor imitador de acentos que ha conocido el mundo: José Mª Alfredo (si. si, Alfredo) Aznar López que nos introduciría en un nuevo mundo de sensaciones (o al menos así llaman los sado-maso a sus prácticas). El guripa se dedicaría sistemáticamente a besar el culo a empresarios, ultraconservadores, neoliberales y presidentes de naciones de piel blanca y de pelo rubio. Después de apoyar el bombardeo de Irak (que no tiene la piel blanca y el pelo rubio), siguió contribuyendo al bien de la humanidad mirando a otro lado mientras sus  chorizos más próximos (íntimos) y menos próximos se dedicaban a dilapidar el dinero público que escamoteaba miserablemente a la enseñanza, la sanidad, las pensiones y la investigación, por ejemplo.
DECADA 2000
    El país se enfadó un montón con él, y en la siguiente década (2.004) dice que ya no le ajunta, que ha encontrado un doble de Mr Bean muy apañado cuyas cejas circunflejas le confieren un aspecto de espabilado de aupa:  José Luis Rodriguez Zapatero…, que acabaría demostrando que muy espabilado no era y dio la puntilla definitiva a la PSOE.
DECADA 2010
    Y llega en 2011 al poder el vertebrado con metabolismo más lento después de los úrsidos: Mariano Rajoy Brey. Tras demostrar sobradamente su total inutilidad como lider y su absoluta miopia como jefe de casting, los españoles, a falta de “algo” mejor, y a través de sus cenutrios representantes, vuelven a elegir al merluzo de presidente de gobierno por otros cuatro años.
DECADA 2020
    España se va a la mierda. A disfrutarlo.
 
 

CARTOON PIEDRA

    Una vez más, los norteamericanos, salvo honrosas excepciones, tienen el presidente que se merecen: un rico facha, hortera, machista, xenofobo, homofobo, un cerdo impresentable hasta en un burdel, que deja en buen lugar a Nixon, Reagan y George Bush junior juntos . Es un “cartoon”, una caricatura con patas que por desgracia va a dirigir la política interior y exterior de iuesei, es decir de todo quisque. Alguien dijo hace muchos años que la mejor demostración de que cualquier norteamericano puede llegar a presidente es el propio presidente. Dios nos salve a todos.   

 

TO THE PRESIDENT (THE TRUE ONE)

  Dear Mr Obama. Would you be so kind to send us your sixth fleet to remove our actual government and add our country like your 51th state?. We celebrate allready Christmas with Santa and Halloween, we eat burgers, hot dog, popcorn, we watch your films, wear jeans, drink Coca Cola and we consume all your shits. Virtually we are already americans. You can send to Donald Trump to governor: we no appreciate the difference, he is allready rich and speak english at last.

    Yours faithfully: an spanish of shit.

 

Y EL DINOSAURIO CONTINÚA

    Cuando desperté, el dinosaurio aún estaba allí, iniciando nueva legislatura gracias al mamoneo de Ciudadanos y al mirar para otro lado del PSOE.

    De Podemos, Juntos Podemos y Juntos nos vamos a la Mierda, sólo se me ocurre decir que quieren hacer una nueva política con tácticas más viejas que la sífilis y sin estrategias reconocibles.

    Los niños bonitos de Ciudadanos apoyarán a cualquiera que tenga alguna posibilidad de ganar y por tanto de obtener réditos ellos mismos, pero se les puede perdonar porque aún no han tenido oportunidad de destrozar España.

    Pero que el PSOE se abstenga para que pueda volver a gobernar el rey de los merluzos, con la escusa de que unas nuevas elecciones harían pupita a España, no se lo creen ni hartos de grifa. Ellos sabrán lo que pasa por sus podridos cerebros.

    Lo que de verdad hace daño a España es la cantidad de sinvergüenzas con acta parlamentaria, presidentes autonómicos saqueadores, alcaldes  y concejales chorizos que PP Y PSOE han repartido por toda nuestra geografía, y cualquier llamada a las urnas siempre será mejor que la permanencia en el poder de unos individuos que en el mejor de los casos son tan solemnemente gilipollas que no se han enterado que tienen la casa llena de ratas.

 

LABANC@

    Recuerdo cuando las cajas de ahorros eran empresas con marcado contenido social que gestionaban las nóminas y los ahorros de gente sencilla y trabajadora de una forma eficaz al tiempo que amable en la mayoría de los casos. En el momento actual ni son entidades con vocación social, la eficacia sólo la entienden en forma de mayores beneficios y la amabilidad ha sido sustituida por la soberbia de quien se sabe que la competencia es prácticamente inexistente gracias a la fusión con otras cajas. Pues bien, el otro día fui a sacar dinero a un cajero de una de dichas entidades. Eran las siete de la mañana, estaba oscuro, y el cajero automático no tenía puertas. Sencillamente las habían quitado para evitar que los mendigos pernoctaran en su interior. Con ese gesto consiguieron dos cosas: primero acabar con la poesía que supone que un sin techo duerma al calor de una entidad bancaria, y que los clientes se encuentren expuestos e indefensos a posibles atracadores. Personalmente, en el pasado he sacado dinero de muchos cajeros en compañía del mendigo de turno, que al lado mío, lo único malo que hacía era aromatizar el espacio. Nunca me sentí amenazado por ellos, lo único que sentía era perturbarles el sueño con el ruido de la caja. En cambio, el otro día, cuando me encontraba en una calle oscura, desprotegido mientras sacaba dinero del cajero, si sentí miedo, no de un chorizo que me sacara mil euros de mi cuenta, si no de que valiéndose de la oscuridad, un ejecutivo de la banca me la vaciara por completo y me forzara a firmar una hipoteca.
 
 

ECONOSUYA

 

    Una vez más hemos metido zorras a cuidar del corral. Y lo sabíamos, ¿verdad? ¿Somos tontos? Si. Pues eso, pero tu sigue quejándote de los recortes y de la corrupción, llorale a tu vecina, caliéntale la oreja a tu conyuge y sigue doblando la cerviz. I love you, cretino.

 

LOW COST

    Ahora mismo puedes viajar a tomar por culo por dos chavos, comprar un cachivache en los chinos por casi nada, contratar a un trabajador por una miseria o malversar fondos públicos gratis. Son baratos los bienes y servicios, las degradaciones morales y la propia vida. De puta madre.
 
 

ESCHERICHIA COLI

    Cuando me siento oprimido y pienso en aquellas fuerzas responsables de la opresión, me cuesta hacerme una imagen clara de las mismas, porque ¿qué es al fin y al cabo el poder?, ¿un montón de individuos encumbrados que toman todas la decisiones por nosotros?, no se, un poco abstracto, así que me he puesto a pensar y he llegado a la conclusión de que el poder no es la suma de una serie de individualidades, sino un solo organismo, un organismo vivo dentro del cual vivimos. Un mastodonte insaciable, con un hipertrofiado aparato digestivo, y dentro, nosotros: bacterias intestinales, Escherichia Coli, trabajando desde el nacimiento hasta la muerte para abastecerlo de nutrientes, y alimentándonos de lo que desecha, vamos, una mierda. Sólo me consuela pensar que al fin y al cabo, somos muchas bacterias, y algún día bajará sus defensas. Paciencia.

 

ES LO QUE HAY

            Corría 1970 delante de los grises. Mi menda, 15 añitos, adolescente inquieto, currante en una oficina de una inmobiliaria, ignorante de lo que pasaba en mi país, y de la lucha que libraba la izquierda en la clandestinidad. Pero, desde mi bisoñez, ya había cambiado los tebeos por La Codorniz: “La revista más audaz para el lector más inteligente”, quizá fuese ese el reclamo que consiguió que gastara unas pesetas en una publicación de la que entendía muy pocas cosas. Pero algo dentro de mí me decía que allí había sabiduría, …. y algo más, no sé, rebeldía, cuestionar el sistema, lo que encajaba perfectamente con el carácter de un adolescente inquieto. A La Codorniz –en la que conseguí colocar mi primera viñeta algunos años después-,  le siguieron Hermano Lobo, Por Favor, El Papus, El Jueves, Haraquiri, y puede que alguna más que en este momento no consigo recordar. Tenían el terreno abonado, ya que los acontecimientos políticos que se desarrollaban en España propiciaban ese tipo de humor. El que firma, tuvo una epifanía: eso era lo que quería hacer, pero ¡tenía tanto que aprender y tantos maestros! Chumi-Chumez, Perich, OPS, Summers, Ivá, Forges, ….Forges me cautivó desde el principio. Desde los primeros esbozos de mis dibujos, a pesar de intentar apartarme de su estilo, no lo conseguí. Aún no lo he conseguido, y lo he intentado, pero cada vez que me aparto, no se, me parece que lo traiciono y me traiciono a mi mismo. Ellos, los humoristas, han sido mis verdaderos maestros, los que me han enseñado a mirar la vida con un guiño que dice: “No te des mucho mal, es lo que hay”.
 

DESPOJOS VIVOS

    Hace unos meses un grupito de nostálgicos cuarenta-cincuenta-sesentones acudíamos de nuevo a una cena más o menos ritual celebrada una o dos veces al año. Éramos los despojos vivos de lo que fue la más potente asociación de cinastas que ha tenido Zaragoza desde la invención del quinetoscopio: Cineceta.
    Como suele ocurrir con los vapores etílicos de la sobremesa, uno de sus miembros, el único que ha permitido que el veneno de la imagen dicte su quehacer profesional, José Ángel Alegre, nos propuso que los allí presentes recogiéramos retazos de memoria, fotos amarillentas y películas corroídas por el abandono de lo que fue el efímero esplendor de tan variopinto cenáculo.
    En lo que al que firma respecta, lamento no poder aportar gran cosa. Por lo que se refiere a material gráfico no conservo nada, y en cuanto a las remembranzas, los diez años que permanecí en sus filas bailan en mi memoria en un totum revolotum de sensaciones más que de recuerdos concretos: las reuniones inacabables en Zumalacárregui, 42 a horas intempestivas, la exposición de proyectos y la jodida financiación, los chistes, las bromas, la elección de fecha para una cena, la risa fácil de quien aún va ligero de equipaje… todo eso me queda. Y algo más. Me uní a Cineceta porque me había comprado un tomavistas de súper 8 y tenía un par de ideas para filmar, sin otra pretensión que la del puro divertimento, pero en Zumalacárregui 42, flotaban las miasmas de una terrible enfermedad cuyos síntomas eran la compulsión a coger una cámara y ponerla a trabajar. En mi caso, la enfermedad tuvo fatales consecuencias, ya que, descontento como estaba de mi trabajo fijo, y enardecido por los gritos de ¡que le den por culo a todo! que resonaban en mi mente, di la patada de Charlot a mi jefe, quemé mis naves y me metí de cabeza en el umbroso pozo del realizador por cuenta propia, desastre del que aún no me he recuperado.
    Jodido pero contento, hoy el cine queda lejos, pero los amigos de (salvo el querido y no olvidado Arsenio)  Cineceta siguen ahí, y mientras esto suceda, la dorada juventud no se marchará del todo. No puedo aportar gran cosa como ves, José Ángel, sólo mi experiencia vital. Espero que te sirva de algo. 
 

TIEMPO DE CONGELACIÓN

    Soy enfermero en el Servet y vivo en Las Fuentes y desde la desaparición de la razonablemente buena red de transporte y la consiguiente imposición del tranvía dedico uno treinta minutos diarios a .... nada mientras espero que pase algún transporte que me lleve a cumplir mis obligaciones diarias. Cuando el tiempo es clemente -en Zaragoza casi nunca- la espera puede ser hasta enriquecedora mientras reflexiono e lo mucho que somos capaces de soportar los ciudadanos acostumbrados como estamos a que nos amen por la retaguardia, pero cuándo estamos a 7º centígrados soplando el cierzo como esta misma mañana a las 7 horas en la Plaza Aragón, y ves que el tiempo de espera es de 18 minutos hasta el próximo tranvía, puedes llegar a explorar los límites de tu deseo de maldad para los responsables de que esta ciudad se haya convertido en solo transitable por las privilegiadas personas que viven en el centro de la ciudad, en el Actur o en Valdespartera. Bravo chicos: espero veos y reconoceos cuando vuestro bienestar dependa de mí. 
 

URBANIZACION EL HUERTO DE LOS CALLAOS

    Nos vamos al huerto de los callaos más pronto que tarde para nuestro gusto, y nos empeñamos en seguir con el simulacro de que aún tenemos, estamos o somos algo que merezca la pena perpetuar. Veánse si no las pirámides egipcias u otros templos funerarios de barandas de peso que edificaban unos tinglados de la ostia para que les sirviera de morada en el más allá, y de paso, para dejar constancia de su importancia en vida. En nuestra modestia clasemedianera hacemos lo que podemos. Los chalets se convierten en panteones, los adosados en tumbas y los pisos en nichos bien apiladitos, en comunidad, como de costumbre, todo bien organizado, para que cuando llegue el Día del Juicio, quien organice la vista no tenga problemas para encontrar a los comparecientes.

Nos empeñamos en reproducir nuestra capacidad adquisitiva hasta el el huerto de los callaos. En la foto: chavolos, pisitos, chaletitos y casoplones. La naturaleza humana es así de gilipollas, qué le vamos a hacer. 

    No pretendo ser irreverente con las creencias de cada quisque, pero una vez más quizá convendría reflexionar con aquello de regalar flores antes del funeral, hacer la vida aceptable, y dejarnos de historias cuando ya no hay remedio.

 

DISTIGUIDAS AUTORIDADES: ¡QUE OS FOLLEN!

 

    El que suscribe es un currito sin empleo fijo, contratado por la administración hasta que le salga de los gemelos del sur, poco más que mileurista y ¡jódete! fumador.
    Al parecer a sus señorias no les parece suficiente tenernos a la people en situación de empleo precario, jodidos y descontentos. Como se tienen que aburrir la hostia contándose los pelos pudendos, se ponen a pensar qué más pueden hacer para amargar la vida al personal y se les ocurre que sin humo de cigarrillo se vive mejor (el de la industria o el de sus coches oficiales no cuenta) y nos joden los pocos reductos en los que podiamos ejercer como fumadores. No entraré en la hipocresía que supone recaudar impuestos con el tabaco, que esa es otra, por hoy sólo recuperaré una pijadita que ya escribí al entrar en vigor la ley anterior, ya que sigue plenamente vigente:
    Soy fumador, pero desde hoy me he impuesto la terea de hacer campaña para que los demás dejen de fumar. Me propongo con esta medida que el colectivo de fumadores pase a ser una verdadera minoría minoritaria como lo son la etnia guachupichu, pongamos por caso, que vive en el profundo Amazonas u Orinoco o donde coño sea y que como su población se reduce a unas decenas de individuos, se protege desde todos los ámbitos su cultura y costumbres (menos la antropofagia, que es de muy mal gusto para todo quisque).
    Y es que estoy cabreado con las autoridades sanitarias, (y con cualquier tipo de autoridad), porque se han empeñado que me muera de viejo, achacoso, alzheimeroso y babeante. Y me pregunto ¿por qué en lugar de tocar las narices con el tabaco no se dedican a renunciar al coche oficial que contamina un güevo, a meter mano a la industria o a meterse mano entre ellos, sin más?
 
 

ME JODE LA MALA EDUCACIÓN

    Cualquiera de nosotros ha sido testigo de escenas como la de la avalancha de pasajeros que sin respetar la cola de un autobús, se abre sitio a codazos para conseguir un asiento, o del adolescente o no tan adolescente poniendo los pies sobre el asiento de ese mismo autobús, o sin bajar de dicho transporte, como todo el mundo, o casi, tiene un súbito interés por saber lo que pasa al otro lado de la ventanilla cuando sube un anciano o una mujer embarazada.
    Todos hemos sido testigos del ciudadano que arroja ostensiblemente o con disimulo la porquería que tiene en la mano a la acera aunque tenga una papelera en sus narices. O del ciclista o peatón que pasándose por el arco del triunfo las prioridades de circulación invade el camino del otro. O del fulano que permite que su perro siembre de bombas antipersonas las aceras de nuestra ciudad.
    Los que tenemos hijos en edad escolar, además hemos conocido a través de ellos cómo el profesor del instituto se presenta como Paco, Fernando o Johnatan y pide a la concurrencia que lo tutee. O cuando, sin pedírselo, cualquier lechugino se dirige a nosotros como si tuviéramos algo más en común que pertenecer a la misma especie.
    No estoy hablando de normas de urbanidad tan desgraciadamente denostadas en los últimos tiempos y que a mi juicio son el aceite o el bálsamo que suaviza la fricción de una convivencia social. No. Hablo de dejación de la sociedad civil de sus responsabilidades educadoras. La sociedad muelle en la que vivimos nos ha llevado a evitar la confrontación, el mal rato, a dedicar el tiempo que sea necesario a ilustrar a nuestro hijos o a conciudadanos sobre lo feo que es insultar a un profesor, pegar a la pareja o dejar solos a nuestros mayores.
    Nos vamos muy tranquilos a la cama sabiendo que llevamos a nuestros hijos al colegio para que los eduquen, colocando a nuestros padres en algún agujero infecto para que los cuiden o pensando que si hay actos de violencia, incivismo o canalleria varia, ya están las autoridades para corregirlo.
 

¿GRACIAS?

 

    A veces no hay como los amigos para ponerte las pilas. Este es mi caso. Siempre me he considerado una persona creativa, lo fuí sobre todo en los 80 y principio de los 90, pero vinieron obligaciones familiares y laborales que me colocaron en "stand by" casi 15 años. En ese momento estaba cuando en una cena de viejos roqueros de Cineceta -léase Cenaceta- José Antonio Vizarraga, director a la sazón del "El Comarcal del Jiloca" me propuso que le enviase viñetas para publicarlas en su periódico. Me hizo gran ilusión, al tiempo que me planteaba el problema de salir del "dolce far niente" en el que estaba instalado. Accedí y comencé a reciclar viejos chistes y crear nuevos para este propósito. Algún tiempo más tarde, fué Servando, con su recien creado blog quien me animó a que le enviara mis viñetas. También accedí a esta petición, al tiempo que se me colaba el gusanillo de crear mi propio blog. Dicho y hecho, diseñé mi blog y antes de que me diera cuenta ya estaba contagiado con el virus de internet: creé una web, consecuencia: apenas tengo tiempo para atender a tantos vástagos, virtuales y reales (de éstos últimos, 3). En una palabra, gracias amigos por devolverme la ilusión de volver a hacer pijaditas, pero me estan entrando muchas ganas, y sobre todo a mi mujer, de darle un hachazo al ordenador. Os enterareis si observais un ominoso silencio por mi parte.
 

EPISTOLA

    Quién iba a sospechar que con el advenimiento de la informática, y con él, el de internet, el viejo género epistolar renacería con tanta fuerza. Cuando ya casi habíamos renunciado a comunicarnos con nuestros semejantes mediante el engorroso procedimiento de coger la pluma de ganso, el tintero, el papel secante y el pergamino -hay quien empleaba otros métodos más modernos-, comprar una estampilla filatélica de adecuada tasa en la estafeta de correos, rellenar unas lineas con cuidada caligrafía, y meter todo eso en un buzón para que Correos te lo perdiera, bueno, pues como decía, cuando casi habíamos renunciado a ello, viene internet y sus correos electrónicos E-mail, y todos descubrimos de pronto la cantidad de cosas que tenemos que comunicar a quien nos rodea. Todo esto está muy bién, nada que objetar... salvo lo referente a su denominación. Me niego a llamarlos E-mail, y lo de correo electrónico me resulta demasiado rebuscado. Me gustaba más el simple nombre de "carta", o el más antiguo de "epístola", por lo que me he puesto a jugar con las palabras para ver si encuentro un término más preciso. Lo de carta electrónica queda descartado por la misma razón que correo electrónico, existen otras posibilidades como "ordenorreo", que ignoraré al mismo tiempo que la escribo, "cartaputadora", que suena fatál, "correotrónico", "electrocarta", o la que más me mola: E-pistola, bonito sincretismo anglo-spanish que define perfectamente lo que son a veces nuestras comunicaciones, un arma mortífera, cuando no soporifera. Si mi idea calara, podríamos decirnos por ejemplo: "te mando una E-pistola con tál o cuál comunicacion-munición para que la reenvies o te suicides directamente", o "he recibido tu E-pistola y me ha encantado volarle las pelotas a fulano con ella", en fín se abre todo un mundo ante nuestros ojos con esta posibilidad, pero como pasa con tantas cosas referidas a la ciencia y la tecnología, su empleo puede servir para intenciones contrapuestas, así que usadla con moderación.
 

PINTAMONAS

   

 En alguna ocasión, al decir que hago humor gráfico, he obtenido respuestas que van de un sorprendido "¡Ah!", como si hubiera dicho que venía de Marte, a un condescendiente "vaya, vaya, muy bien" como si hubiera afirmado que estaba aprendiendo a dejar de usar pañal. Y es que la viñeta, esa pobre incomprendida, no es sólo minimalismo expresivo, es un trabajo de síntesis a partir de una idea más o menos abstracta. En otras palabras, cuando tengo pereza, en lugar de dibujar escribo.

 

ADIÓS, ALBERTO

    Me he enterado de la muerte de Alberto Sanchez. Cineasta, fotógrafo, crítico de cine, contertulo impenitente y muchas cosas más. Lo conocí en la Tertula Cinematográfica Aragonesa en el Café Levante junto a Pedro Aguaviva, Santiago Choliz, Manolo Moreno, José Luis Gota y los también ya tristemente fallecidos José Luis Pomarón y Pedro Marqueta. Tenía aspecto de sabio despistado con su alborotado pelo gris y sus gafas de hipermétrope que magnificaban sus ojos y conferían a su mirada un aire de permanente asombro. Asombro por otro lado real, ya que como persona creativa, no hubiera sido tal sin la necesaria capacidad para asombrarse de cuanto nos rodea. Ingenio que se hacía patente en algunas frases muy suyas cuando decía que el cine amateur hay que mirarlo con las gafas de ver cine amateur, o que la televisión es el chicle de los ojos, o como cuando le decías que estabas metido en tal o cual proyecto, indefectiblemente te preguntaba: "y tu ¿qué estropeas ahí?. Siempre dispuesto a colaborar en las pelis de los amigos como en  "Las cuevas del flaco" junto a Pedro Aguaviva y éste que escribe. En nuestras cenas en Casa Emilio siempre eran seguras la buena pitanza y la divertida velada con su inacabale anecdotario. Entañable, vital, querido Alberto, mis más afectuosa despedida, descansa en paz.
 

LADRILLO Nº 1 (TEXTOS POLITICAMENTE CORRECTOS QUE ME VEIA OBLIGADO A ESCRIBIR PARA APROBAR LAS PRUEBAS DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD)

SALUD Y BIENESTAR MEDIO AMBIENTAL

                    Los procesos industriales contaminantes son una amenaza para el medio ambiente, para la salud y y para el bienestar ciudadano.  También lo son la extracción de materias primas y los núcleos urbanos masificados donde se comercializan los productos y se dan las coberturas administrativas, financieras, etc.

            La sangre de la civilización moderna, la economía, en sus tres manifestaciones más importantes: sector primario, secundario y terciario, contaminan todo el organismo. ¿Qué se puede hacer ante tan grave problema? La única solución viable parece ser la racionalización del uso de recursos, la explotación de éstos de forma limpia y ante todo la moderación en el consumo.

            En la ecuación: recursos/explotación, el resultado no sólo debe ser un número entero, debe ser además un guarismo alto. Es lo que se ha dado en llamar desarrollo sostenible, es decir, no desarrollo que permita su continuidad sin agotamiento de recursos y sin empobrecimiento o destrucción del medio ambiente.

            Y aquí se presenta la segunda parte del problema: ¿Cómo se hace esto? Para llevarlo a cabo se han de seguir dos caminos simultáneos: legislación y concienciación. El uno sin el otro serían ineficaces.

            Controlar legalmente el consumo es no sólo imposible sino contraproducente en una economía de mercado: sólo cabrían penalizaciones fiscales cada vez más discutidas. El camino que queda es el de la concienciación.

            En la utilización de recursos y su explotación, si cabe, además de la concienciación, la fórmula legislativa: limitar concesiones de extracción, legislar sobre procedimientos, control de residuos industriales, eliminación de productos tóxicos y procesos contaminantes, etc.

            Aunque pueda parecer que todo este rosario de limitaciones perjudicaría la competitividad por encarecimiento del producto, lo cierto es que la publicidad que realizan fabricnates que utilizan medios no nontaminantes se ha revelado como la màs efectiva ante una población altamente concienciada de la importancia que un medio ambiente sano tiene para su desarrollo personal y bienestar físico y mental.